Las Voces de la Marcha del Hambre, 60 años después

Rafael Darío Jiménez, escritor y periodista. 

El maestro Juan Bautista Socarrás Lubo, en la entrevista que le concedió al escritor y periodista Rafael Darío Jiménez, sobre su experiencia como participante en la Marcha del Hambre en 1966:

¿En qué tomas o paros estuvo usted?

“Yo estuve en la toma de la Gobernación, precisamente yo dirigí esa “toma”, lo mismo que en la toma de la Contraloría Departamental”.

¿Cómo se manejaba esa “toma”?

“Un número de maestros, ya plenamente instruidos nos apostábamos en la puerta y con coraje les decíamos a los funcionarios que no había trabajo, hasta tanto el gobierno diera respuesta a nuestro problema”.

¿Es cierto de que hubo intento de secuestro al señor Ministro de Educación?

“Nosotros pensábamos que con la llegada del Señor Ministro de Educación, podríamos dialogar y solucionar el problema y tomamos la decisión de tomar un poco de acción fuerte, pero no fue posible, debido a que este señor cuando escuchó a los maestros, la forma dramática como planteaban los problemas, él dijo que diría al Presidente de la República, que aquí no hay huelga, que aquí había una incapacidad física para la huelga, no se podía laborar. No había dinero, no había nada pues, la cosa precisamente estaba fría”.

¿Cómo fue el momento frente al Presidente?

“Él nos dio la entrevista, ¿comprende? Y nos atendió muy bien, no podemos decir lo contrario, nos trató muy bien y nos manifestó que esa Marcha nunca volvería a suceder y que a los maestros no nos dejarán de pagar y eso fue un hecho. Cuando nosotros llegamos aquí a Santa Marta de regreso, a los pocos días comenzaron a pagarnos, nos pagaron los meses que nos debían y en pocos días cubrió toda la deuda”.

¿Hay un personaje, un animalito, un perrito en la Marcha del Hambre?

“Si claro, ese perrito se nos pegó en Aguachica y entonces nosotros le pusimos como nombre “solidario”. Llegó hasta Bogotá con nosotros. Allá en Bogotá lo dejamos a una hija de Carvajal, lo llevamos al veterinario, da la gran casualidad que el veterinario que nos atendió resultó ser un compañero de estudio de aquí del Liceo Celedón”.

Díganos ahora, después de todo ese esfuerzo, ¿usted considera que valió la pena caminar esos 1.600 km?

“Claro que valió la pena. Se consiguieron muchísimas cosas, entre ellas, tenemos por ejemplo la creación de los FER (Fondos Educativos Regionales) en todo el país. La creación de los FER fue un milagro para todos los maestros, la plata que venía de Bogotá entraba a ese fondo, no lo tocaba nadie, eso era exclusivamente para el pago de maestros y podríamos decir que ese fondo duró 35 porque después los gobiernos comenzaron a socavarlos, a socavarlos hasta que acabaron con el FER. Y el resultado de eso, no es sino que apenas llegó la plata a arcas departamentales o municipales sin control, comenzaron a tener problemas los maestros de pago.

Ahí tenemos por ejemplo, que hace como tres años le cogieron la plata a los maestros del mes de diciembre y todavía es hora que no han podido pagárselos. Y mensualmente les toca hacer paro para que les paguen, todos los meses les toca hacer paro para que les paguen, les vienen pagando el 10, el 12 o el 15. Nunca les pagan puntual. Y no solamente eso, nosotros éramos departamentales entonces el gobierno nacionalizó la educación, por eso a los maestros que en esa época pertenecíamos a la primaria nos dicen nacionalizados, el Magisterio quedó nacionalizado porque había nacionales y departamentales, nosotros somos nacionalizados. No nacionales, sino nacionalizados”.

 

¿Qué le diría usted a los maestros ahora, como consejo, teniendo como experiencia lo que está diciendo?

“Voy a continuar hablando de los beneficios. La nacionalización fue la bendición, porque ya la plata viene directamente de Bogotá, el pago de los maestros de todo el país viene de Bogotá, los departamentos no tienen nada que ver con pagos a…, bueno solamente que sean nombrados por el departamento, porque si hay maestros departamentales que les toca pagarlo al departamento. ¿Comprende? Eso tiene que ser con fondos ya departamentales. Hay otras cosas… Yo quería decirle por ejemplo lo siguiente: el Estatuto Docente fue también una conquista relacionada con la Marcha, la estabilidad del trabajo en el Magisterio también se consiguió a través de la Marcha y tenemos otras cosas más. El escalafón era una cosa que no estaba reglamentada, nosotros apenas teníamos en primaria tres categorías, estaba la A y la B que eran para personas que no tuvieran títulos ni tuvieran escalafón y había únicamente tres categorías: primera, segunda y tercera, hasta ahí llegaba, ahí se estancaba uno, con la marcha. Entonces vino el Estatuto Docente se reglamentó el escalafón, ya no eran tres categorías sino catorce, son catorce categorías ahorita mismo en el Magisterio.

Y aparte de eso se unificó a través del escalafón los sueldos de los maestros de primaria y secundaria, usted puede ser licenciado y también trabajar en primaria o puede ser licenciado y trabajar en secundaria, pero si su grado es el diez, porque usted trabaje en primaria o trabaje en secundaria le pagan lo mismo, eso no tiene que ver. Antes no, antes el profesor de secundaria tenía su sueldo especial y el maestro de primaria le pagaban lo que ellos querían.

Para el aumento anual que se hacía todos los años teníamos que pelear por el aumento, mientras que los profesores de secundaria que eran nacionales, apenas terminara el año se sabía cuánto le iban a aumentar, le aumentaban el quince, el doce por ciento etc.

Y a nosotros apenas, si ellos les provocaba, aumentaban el 5%, o el 3%, etc.) Entonces siempre estábamos en desventajas. La lucha nos tocó llevarla a cabo a todos los maestros de primaria, los de secundaria no tuvieron que ver nada con eso porque ellos estaban bien. ¿Comprende? Ellos estaban bien, el Gobierno les daba todas las garantías del caso y los que llevamos del bulto éramos los maestros de primaria; ya cuando la marcha se terminó que llegó y se unificó el escalafón, entonces la secundaria tenía su sindicato y la primaria tenía su sindicato, entonces se unieron en un solo sindicato, Sindicato de Educadores del Magdalena”.

ELICER LINERO BARRANCO

¿Dónde estaba usted en el momento de la Marcha?

“Indudablemente, yo estudiaba en la Normal Piloto de Santa Marta, era una muestra que se había creado de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) y de ahí, muchos bachilleres del Liceo Celedón,  intervenimos en hacer los estudios de Maestros Superior y de esa manera me vinculo al Magisterio y me voy posteriormente a estudiar periodismo en la Universidad de América y a raíz de la Marcha del Hambre, retorné para ponerme al frente con varios compañeros en este ejercicio que fue histórico y seguirá siéndolo en el sector de la educación del país”.

¿Cuál fue la razón por la que decidió participar en la Marcha?

“Indudablemente, la situación por la cual atravesaba en sector educativo, la educación en el país, especialmente el departamento del Magdalena era de una debilidad tremenda, donde se desconocían los derechos y todas las significaciones de lo que era la educación   y el maestro. Por esa razón eso originó y trajo como consecuencia de que como reacción, los maestros protestaran y organizáramos una protesta masiva, significante e histórica a través de la Marcha del Hambre”.

¿Qué papel tuvo usted como actor de esa Marcha?

“Fui del comité organizador, a nivel de las intervenciones públicas. Hicimos activismo en el cual se fomentó y promocionó la organización de esta expresión de rechazo a la situación que estaban viviendo, en ese entonces, los maestros del departamento del Magdalena”.

¿Qué momento especial usted recuerda durante el recorrido?

“Indudablemente, todo el sacrificio de la dedicación a lo largo del camino, con sangre, con sudor se escribió esta historia que yo creo es irrepetible, incluso, países como Cuba y otros de América Latina fueron recogidos como una de las grandes expresiones de lucha social. Especialmente, al comienzo de la Marcha tuvimos una intervención, en el cual, en la exposición determiné pidiendo Marcha a Bogotá, Marcha a Bogotá y esto fue una de los alicientes que llevó a los compañeros a que se concretaran este ejercicio que terminó en la ciudad de Bogotá”.

¿Qué significó la Marcha a nivel de cambio?

“Esto es incuestionable. La Marcha del Hambre fue una de las grandes expresiones que trajo estas conquistas. Siempre se tuvo una constante, en el cual se caminaba permanentemente, como digo: con sudor. Yo fui seleccionado con otro compañero para viajar a Bogotá a recoger fondos; volvimos y seguimos en esta lucha hasta el final en la capital de la República”. (Continuará)

Articulos relacionados

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Ultimos articulos