La Marcha del Hambre partió de la Catedral Basílica de Santa Marta el 24 de septiembre de 1966 y llegó a la Plaza de Bolívar de Bogotá el 21 de octubre, 27 días después.
El docente Eliécer Avendaño Restrepo participó en la Marcha del Hambre que finalizó en la capital del país, liderada por los maestros del departamento del Magdalena en el año 1966 para reclamar sus derechos salariales al Gobierno Nacional de la época.
A continuación, la entrevista que le hizo el escritor y periodista Rafael Darío Jiménez, la cual se encuentra compilada en el libro titulado ‘Las Voces de la Marcha del Hambre, 60 años después’:
¿En el momento de la Marcha del Hambre, dónde laboraba?
“Laboraba en la Escuela Francisco de Paula Santander, fui nombrado allí, pero no pude empezar a dar clases porque en ese momento iniciaba un paro por los sueldos de los maestros”.
¿Cuál fue la razón por la que decidió participar en la Marcha?
“Realmente, yo había estudiado un poquito la situación; los maestros, la educación colombiana y el Estado colombiano e inmediatamente, yo pensé que, si los maestros estaban protestando por su sueldo y no solamente por su sueldo, sino por otras situaciones que tenía el departamento del Magdalena y la educación colombiana, entonces yo debía participar”.
¿Estuvo activo durante el paro de marzo de 1966?
“Indudablemente, participé activamente en una comisión, la de promoción y propaganda”.
¿En qué consistía el trabajo suyo ahí?
“Consistía en llegar a las escuelas con un grupo de personas, también del comité, para hacerle la claridad a todos los maestros de cómo y para qué se participaba en el paro nacional”.
¿Recuerda su participación en las “tomas”, bloqueos, etc.?
“Hubo una serie de “tomas” e incluso tuve cárcel varias veces, porque desafortunadamente tocó que la Policía Nacional me aprehendiera, e incluso antes de que comenzaran los paros, dos, tres, cuatro días antes venía un carro del Ejército y me llevaba a la brigada para decirme las consecuencias que debía tener si participaba en el paro.
¿Cuál “toma” recuerda: la de Manzanares, la de Ciénaga, o la de Mamatoco?
“Estuve en Manzanares, Ciénaga; también estuve en Fundación, en el Puente de la Barra. En fin, participé en muchos actos que en realidad eran significativos para que los maestros mostraran su inconformidad por la situación que actualmente vivían en ese instante”.
¿Puede describir alguna que recuerde?
“Recuerdo una movilización que se hizo, cuando los caballos de los policías se los echaron a las señoras embarazadas, señoras con mucha edad, que me pareció que era realmente incorrecto; entonces los varones maestros nos metimos a defender a las mujeres que, realmente nos agradecieron demasiado, casi brutal, que llegamos posteriormente presos a la Policía Nacional”.
¿Usted tomó ejemplo del profesor Juan Maiguel De Ossuna para ser partícipe de la Marcha?
“Hubo mucha gente, que digamos, participó en procesos anteriores a la Marcha del Hambre. Gente con mucha identidad del Magisterio, con mucha claridad sobre los reclamos que se deberían hacer. Uno de ellos el profesor Juan Maiguel De Ossuna, que fue una de las personas que movilizó al Magisterio. Hubo otra persona que en el plano político digamos, ayudó también: Ana R. de Bonivento. De esa manera pues, ella decía que era justo y que los tratara de manera muy especial, porque éramos los que formábamos a la gente. Esos son maestros como la señora Dora R. de Bernal que también era una compañera del interior del país; Rafael Hernández Pacheco también participó en algunas cosas importantes, Gloria Campo (la compañera Lola Campo) con una discapacidad, pero impresionantemente, capaz de mostrarle a la gente como debía luchar contra la injusticia que se cometía contra el Magisterio.
Y otros muchos que no recuerdo en este momento, pero como la señora Josefina de Daza, indudablemente colaboró de manera importante en los eventos que se presentaban en ese momento para el Magisterio.
¿Cómo califica al maestro magdalenense?
“En el momento que, nosotros teníamos esa movilización, teníamos conciencia de la educación para no decir conciencia de clase. Indudablemente, el maestro era una persona que deseaba solucionar todos los problemas, no solo para él, sino para toda la ciudadanía colombiana, participaba realmente, en situaciones que debían seriamente resolver a nivel nacional. El maestro en ese instante era una persona muy capaz para cualquier situación en beneficio de los alumnos y de la sociedad colombiana”.
¿Cómo considera la actitud del Gobierno a través de la historia?
“Es posible que en el instante en que yo participé en otros movimientos a la Marcha del Hambre, no tuviera la conciencia de la situación que se tiene ahora. En ese momento el maestro se vio abocado a una situación que no comprendía. El Gobierno que tenía situaciones económicas, pretendía que los sacrificados fueran funcionarios que tenía a su cargo. De todas maneras, hay una situación bastante importante, que era la iniciación de la sociedad en ese momento; esos grupos políticos de izquierda o de derecha. Y la forma de producción que se usaba como una forma de presión porque indudablemente los que la tenían y tienen los medios de producción, la utilizaban como arma y ese era el problema.
De todas maneras, había enfrentamiento entre el desarrollo social y la gente que tenía los medios de producción, que no comprendía a los obreros. La gente que participaba en la producción y las que no tenían deberes y derechos. Afortunadamente se cuenta todavía con la serie de reformas que hizo el doctor López Pumarejo y posteriormente eso fue importante para el Magisterio que no está aislado del país, por la problemática que tenía, está inmerso en eso. De alguna manera es largo explicar algunas cosas allí, pero el maestro que de pronto no manejaba esas situaciones de tipo estructural, pero si manejaba esa situación se entendería que él estaba allí con problemas, por lo menos resolver el problema del estómago, del bolsillo y era casi imposible. La clase política
aquí, dependía de donaciones. Estaban convencidos de que el dinero que enviaban de la nación era de ellos y hacían con él lo que realmente querían. Social o en otra entidad y había que resolver esa situación lo más pronto posible. Realmente el paro no podía dar solución y nos vamos en el paro entonces.
¿A nivel de cambios, qué significó la Marcha del Hambre?
“Yo creo que definamos la Marcha del Hambre desde el principio, nació con fundamento de un comité que se creó especialmente para eso, no era la Marcha del Hambre con fundamento espontáneo. La espontaneidad no fue la base de la Marcha del Hambre, indudablemente hubo una serie de situaciones que eran necesario puntualizar, por ejemplo, el maestro que estaba convencido que debía resolvérsele el problema, estaba convencido del compromiso que tenía el gobierno con él para que fuera realmente de segunda o tercer nivel. No era primer nivel, el maestro estaba convencido de que los problemas en el departamento se resolvían, el maestro reclamaba la educación para él y para los niños.
Eran situaciones que obligaban a que continuáramos más en el paro con un fundamento de no levantarlo. Posteriormente el gobierno nacional observa que no estamos conformes, porque hicimos retenes en los puentes, marchas, hicimos todo lo posible porque nos reconocieran. El Paro Nacional de marzo de 1966, tuvo un tiempo de duración hasta el momento que Fecode lo suspendió.

