Durante la instalación del encuentro, el rector de la Universidad del Magdalena Pablo Vera Salazar planteó la necesidad de avanzar hacia un modelo en el que empresas, universidades, Estado y comunidades trabajen conjuntamente para generar empleo, conocimiento, innovación y recuperación de los ecosistemas marinos.
Con el propósito de poner al mar y sus oportunidades en el centro de la conversación sobre el desarrollo del Caribe, fue instalado en Santa Marta InnovAzul 2026, un espacio promovido desde la Universidad del Magdalena para discutir los desafíos y posibilidades de una economía azul que vaya más allá del aprovechamiento de los recursos marinos.
Durante la instalación, Pablo Vera Salazar rector de la Universidad del Magdalena hizo énfasis en que no todo proyecto desarrollado en el mar puede considerarse parte de una economía azul. Señaló que existen iniciativas que pueden desplazar la pesca artesanal, afectar los saberes ancestrales o generar impactos sobre los ecosistemas, por lo que planteó la necesidad de avanzar hacia un modelo que, además de sostenible, sea regenerativo.
DEL APROVECHAMIENTO A LA REGENERACIÓN
El rector Vera Salazar sostuvo que el desafío para el Caribe está en recuperar ecosistemas, fortalecer las comunidades y generar nuevas oportunidades económicas alrededor del conocimiento y la protección del territorio.
En ese sentido, habló de la recuperación de corales y especies nativas, el fortalecimiento de la pesca artesanal y la convivencia entre esta actividad y sectores como los puertos y las marinas.
“La empresa y el territorio no deben competir por el valor, deben aprender a crearlo juntos”, planteó durante su intervención.
La propuesta parte de que las comunidades no sean incorporadas únicamente al final de los proyectos para socializar decisiones ya tomadas, sino que participen desde el principio como actores y coautores, con mecanismos de diálogo, participación y una distribución justa de los beneficios.
UNIVERSIDAD, EMPRESA, ESTADO Y COMUNIDADES
Uno de los planteamientos centrales de la instalación fue la necesidad de consolidar una cuádruple hélice, integrada por universidad, empresa, Estado y comunidades.
El doctor Vera Salazar destacó la importancia de contar con inversión nacional e internacional, empresas competitivas, puertos modernos, emprendimientos y tecnología, pero insistió en que los proyectos también deben medirse por su capacidad para resolver problemas, generar empleo digno, activar proveedores locales, producir conocimiento y dejar valor en el territorio.
En materia institucional, planteó la necesidad de contar con un Estado que mantenga sus funciones de regulación y protección ambiental, pero que al mismo tiempo facilite los procesos de innovación mediante reglas claras y trámites más ágiles.
Como ejemplo, mencionó experiencias de investigación relacionadas con la reproducción de especies marinas y las dificultades posteriores para llevar esos desarrollos hacia etapas piloto y comerciales, situación que, según explicó, puede terminar generando una brecha entre la investigación científica y su aplicación práctica.
CINCO PROPUESTAS PARA IMPULSAR LA ECONOMÍA AZUL
Durante su intervención también presentó propuestas dirigidas al Gobierno Nacional, entre ellas la creación de una ventanilla única que permita agilizar trámites y brindar mayor seguridad jurídica a inversionistas, comunidades y emprendedores.
Asimismo, planteó fortalecer la cooperación entre universidades de la región y de otros países, impulsar una oferta conjunta de formación en temas marinos y desarrollar microcredenciales para América Latina.
En este punto anunció que la Universidad del Magdalena avanzará en un convenio con la Universidad de Cádiz para ofrecer conjuntamente microcredenciales relacionadas con temas del mar, iniciativa que busca ampliar las oportunidades de formación especializada.
También propuso acompañar al Gobierno Nacional en la construcción de estándares y reglamentación para las microcredenciales, de manera que la cooperación internacional pueda contribuir al fortalecimiento de la educación superior en Colombia.
SANTA MARTA COMO LABORATORIO NATURAL
El rector del alma Mater invitó a imaginar a Santa Marta y al Caribe como grandes laboratorios naturales para la ciencia, la innovación y la adaptación al cambio climático.
Entre las posibilidades mencionó el desarrollo de energías limpias, tecnologías marinas para la pesca, restauración de arrecifes y manglares, inteligencia artificial para anticipar fenómenos climáticos, modelos de erosión costera y gemelos digitales que permitan conocer y proteger el territorio.
También planteó aprovechar el potencial de las marinas para generar nuevas oportunidades para los pescadores artesanales y promover actividades económicas vinculadas al turismo, la cultura, el conocimiento y la conservación.
La visión presentada incluyó incluso propuestas de movilidad marítima eléctrica que conecten distintos puntos del litoral, además de nuevos escenarios para festivales culturales, cine, música, emprendimiento y actividades asociadas al mar.
EL MAR COMO PARTE DEL FUTURO DEL TERRITORIO
En la parte final de su intervención, Vera Salazar recurrió al cuento “El ahogado más hermoso del mundo”, de Gabriel García Márquez, para hablar de la transformación que puede producir una nueva manera de mirar el territorio.
El mensaje apuntó a que el desarrollo del Caribe no implique el desplazamiento de quienes históricamente han vivido del mar, sino que permita que pescadores, jóvenes, mujeres, científicos, emprendedores y comunidades encuentren nuevas oportunidades sin abandonar su territorio.
La apuesta de InnovAzul 2026 busca precisamente abrir esa conversación: que el mar deje de ser visto únicamente como paisaje y sea entendido también como fuente de conocimiento, empleo, movilidad, cultura, innovación y bienestar, con la conservación de los ecosistemas y la participación de las comunidades como elementos centrales.

