500 estudiantes afectados el mal estado del colegio ‘Antonio Brugés Carmona’

El colegio Antonio Brugés Carmona tiene cerca de 500 estudiantes y 20 grupos, pero solo dispone de 14 aulas, situación que obliga a utilizar espacios improvisados.

El concejal Iván René López llamó a la Gobernación del Magdalena y Secretaría de Educación a atender las dificultades del colegio Antonio Brugés Carmona y evaluar su estructura.

Grietas en paredes y pisos, falta de aulas y condiciones inadecuadas para atender a los estudiantes hacen parte de las dificultades que enfrenta la institución educativa Antonio Brugés Carmona, ubicada en la cabecera municipal de Santa Ana, sur del Magdalena. La situación genera preocupación entre la comunidad educativa, debido a las condiciones que presenta actualmente parte de la infraestructura del plantel.

La situación fue expuesta para HOY DIARIO DEL MAGDALENA a través de RADIO HOY por el concejal de Santa Ana, Iván René López López, quien hizo un llamado a la Gobernación del Magdalena y a la Secretaría de Educación Departamental para que intervengan ante las dificultades que enfrenta la institución. El cabildante pidió que se realice una evaluación técnica de la estructura, con el propósito de determinar las condiciones reales del establecimiento y establecer si existen riesgos para estudiantes, docentes y demás integrantes de la comunidad educativa.

De acuerdo con López López, las afectaciones en la infraestructura se hicieron más evidentes después del movimiento sísmico registrado recientemente, luego del cual se observaron grietas en diferentes sectores de la institución. El concejal señaló que algunas de estas afectaciones se encuentran en paredes y pisos, por lo que considera necesario que profesionales especializados determinen si los daños comprometen la estructura del plantel.

La preocupación está relacionada además con el número de personas que diariamente permanecen en la institución. Según lo expuesto por el concejal, el Antonio Brugés Carmona atiende a más de 500 estudiantes, además del personal docente, administrativo y de servicios, por lo que cualquier decisión sobre el uso de las instalaciones debe estar sustentada en una evaluación técnica que permita establecer las condiciones de seguridad.

López López señaló que, debido a las condiciones actuales, las actividades académicas han tenido que desarrollarse bajo un esquema de alternancia con la institución educativa Agropecuario. Esta medida ha permitido mantener las clases mientras se busca una solución a la situación, aunque también representa dificultades para el normal desarrollo de las actividades escolares.

Incluso, durante la semana anterior, las clases tuvieron que ser suspendidas temporalmente, según explicó el concejal, debido a la preocupación existente por las condiciones de la infraestructura. La comunidad educativa espera que esta situación no termine generando una interrupción prolongada del calendario escolar y que las autoridades puedan definir una alternativa mientras se establece qué intervención requiere el plantel.

Según explicó el cabildante, la institución educativa ya presentó ante la Secretaría de Educación y la Gobernación del Magdalena una solicitud para que se adelanten estudios especializados sobre la estructura. La intención es conocer el estado de la edificación, identificar las zonas que presentan mayores afectaciones y establecer las medidas que deben adoptarse para evitar que estudiantes y trabajadores permanezcan en espacios que puedan representar algún riesgo.

PROBLEMAS VIENEN DE AÑOS ATRÁS

El concejal también advirtió que las dificultades de la institución no comenzaron con las afectaciones registradas recientemente. Según su denuncia, el Antonio Brugés Carmona enfrenta desde hace más de una década problemas relacionados con el hacinamiento, la falta de aulas y la ausencia de espacios suficientes para atender a todos los estudiantes en condiciones adecuadas.

Actualmente, el plantel cuenta con alrededor de 500 estudiantes distribuidos en 20 grupos, pero dispone únicamente de 14 aulas para desarrollar las actividades académicas. Esto significa que seis grupos deben ser ubicados en espacios que no fueron construidos originalmente para funcionar como salones de clase.

Esta situación ha llevado a que diferentes áreas de la institución sean utilizadas para suplir la falta de aulas. El concejal aseguró que algunas clases se han desarrollado durante años en espacios improvisados, entre ellos una zona cercana a la tarima del colegio, donde se han instalado estructuras para poder atender a los estudiantes.

La falta de espacios también ha afectado las áreas destinadas al funcionamiento administrativo. De acuerdo con López López, en diferentes momentos el rector ha tenido que ceder su oficina para que allí se puedan desarrollar actividades académicas, debido a que no existen suficientes salones disponibles para atender a los grupos.

Para el cabildante, esta situación evidencia que la problemática del colegio requiere una solución que vaya más allá de reparar las grietas que actualmente generan preocupación. A su juicio, se necesita revisar de manera integral la infraestructura y determinar si las instalaciones existentes tienen capacidad para responder a la cantidad de estudiantes que actualmente recibe la institución.

A las dificultades de infraestructura y hacinamiento se suma la falta de un comedor escolar. Iván López explicó que los estudiantes reciben los alimentos correspondientes al Programa de Alimentación Escolar (PAE), pero no cuentan con un espacio adecuado para consumirlos.

Ante esta situación, los estudiantes deben ingerir los alimentos en los mismos salones, en los pupitres o en otros espacios disponibles dentro del colegio. La falta de un comedor obliga a utilizar áreas destinadas a otras actividades y evidencia, según el concejal, las necesidades que tiene la institución en materia de infraestructura básica.

El cabildante consideró que esta situación también debe ser tenida en cuenta dentro de las acciones que se adelanten para mejorar las condiciones del establecimiento educativo, teniendo en cuenta que no se trata únicamente de garantizar aulas, sino de contar con espacios adecuados para las diferentes actividades que hacen parte de la jornada escolar.

PIDEN ESTUDIOS TÉCNICOS

Ante las condiciones actuales, el concejal insistió en que la prioridad es realizar una evaluación técnica completa de la estructura para determinar el nivel de riesgo y establecer si el plantel puede continuar siendo utilizado en las condiciones actuales o si requiere una intervención de mayor alcance.

López López pidió que la comisión encargada de la evaluación esté integrada por profesionales capacitados y con experiencia en este tipo de estructuras, de manera que el diagnóstico permita establecer con claridad cuáles son las afectaciones, qué zonas requieren atención inmediata y qué tipo de obras serían necesarias.

El concejal sostuvo que la principal preocupación está relacionada con la seguridad de los estudiantes, docentes, trabajadores y demás integrantes de la comunidad educativa. Por esta razón, consideró que la revisión no debe limitarse a una inspección visual, sino que debe incluir los estudios técnicos necesarios para conocer el estado real de la edificación.

Asimismo, planteó que el resultado de dicha evaluación permitirá a las autoridades tomar decisiones sobre la continuidad de las clases en la sede, las posibles obras de reparación y, si fuera necesario, la búsqueda de espacios alternativos mientras se ejecutan las intervenciones.

Además de atender las afectaciones estructurales, López planteó la necesidad de buscar una solución de fondo a la falta de aulas y al hacinamiento que presenta el plantel. La institución es uno de los principales centros educativos de Santa Ana y recibe una cantidad importante de estudiantes, por lo que considera necesario contar con una infraestructura que responda a esa demanda.

El concejal reiteró el llamado a la Gobernación del Magdalena y a la Secretaría de Educación Departamental para que atiendan la solicitud presentada por la institución y definan las acciones correspondientes. La petición central es que se determine, con criterios técnicos, el estado de la infraestructura y las medidas que deben adoptarse para garantizar la seguridad de la comunidad educativa.

Mientras se espera la evaluación, las actividades académicas continúan bajo el esquema de alternancia con la institución educativa Agropecuario. La comunidad educativa permanece a la espera de una respuesta de las autoridades que permita definir una solución tanto para las afectaciones recientes como para los problemas de infraestructura que, según la denuncia, llevan varios años afectando el funcionamiento del Antonio Brugés Carmona.

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