Si coherentes somos con nuestra vocación de Distrito Turístico, Cultural e Histórico, debemos hacer de dicha vocación, son dejar de lado lo que integralmente a ello sume, un todo permanente y continuo que ofrezca las condiciones, cualidades y calidades suficientes y necesarias que nos genere progreso y cohesión social, esa condición humana elemental para integrar una sociedad organizada, diversa y tolerante; así como fuerza y vínculo invisible que mantiene unida a una comunidad, basada en la confianza, la solidaridad, el respeto mutuo y el sentido de pertenencia, que significa y funciona como pegamento social, desde los valores compartidos, y el sentimiento de pertenencia, sobre la base de ejes esenciales tales como la inclusión, el capital y la movilidad social, en lo que interesa e importa la resiliencia comunitaria, la fortaleza democrática y la no fragmentación, que impide que los individuos se aíslen o se preocupen solo por sus propios intereses en detrimento del bienestar común.
Nos permite nuestra ubicación geográfica en el mundo y la bondad de la naturaleza para con nosotros, desarrollar una relación humana partiendo de esa belleza excepcional que nos arropa y demás otras bondades, cual mandato imperioso para poder ponernos frente a la posibilidad de avanzar siempre, lo que obligarnos debe a actuar en consecuencia, para que a futuro nada nos agobie ni altere nuestro sueño; razón por la que tenemos que de manera constante debemos buscar alternativas de desarrollo, crecimiento, bienestar y prosperidad, investigar el proceso desde el desarrollo y lo productivo. Sabernos con diversidad de climas, tierras y oportunidades existentes en el territorio, entender que el turismo es un instrumento para lo cual y por ende debemos hacer uso de él e impulsarnos debe reconocer especificidades para tenerlas en cuenta y expresarlas debidamente a la hora de producir en esta y otras áreas.
En el plano de lo humano, la situación tiene que tender a cambiar en beneficio de todos, y no seguir inmersos en enfrentamientos ni polarizaciones agudizados por posiciones de intolerancia ideológicas, cuando debe ser aprovechables todo el conjunto de las ideas, para que luego de estudiarlas, analizarlas, sopesarlas y tamizarlas sirvan para enriquecer las condiciones de complementariedad y sean llevadas desde lo seguro y la comprensión al terreno de lo viable y factible, De así sucederse, seguro estoy aclarado podría estar en todo o al menos en buena parte, el lado oscuro de nuestras dificultades de hoy.
Nuestra actividad humana en beneficio y aprovechamiento de territorio y ciudadanía debe estar alejada de todo enfrentamiento, polarización, dolor o tragedia, y en cambio sí, acercarnos en lo diverso, en lo diferente, agruparnos conscientemente a la mayor cantidad de actores que deben concertar acciones, coordinaciones, desarrollo de la autoestima colectiva, tolerancia con el otro, lo que hará más expedito los caminos y más nítida nuestra vocación, lo que no depende que la burocracia sea o no consciente en todos los niveles de esta realidad, sino que como samarios nos demos cuenta que lo expuesto puede ayudarnos a reencontrarnos con respeto y avanzar en consecuencia como debería y tendría que ser.
*Jurista* Especializado en Derecho Penal. Derecho Laboral. Docente Universitario.

