El Gobierno Nacional por intermedio del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, expidió una ley para proteger el uso tradicional de la palma amarga que, en varias regiones del Magdalena, especialmente en la subregión del río Magdalena, se utiliza para empajar casas de bareque.
Esta costumbre, es de gran importancia, y respecto para el campesinado de municipios como Pijiño, San Sebastián, San Zenón, Pinto, Guamal, San Ángel, Sata Ana, entre otros, que ante la falta de recurso para comprar láminas de eternit o zinc, recurren a estos recursos naturales como la palmaa amarga y la palma de vino.
La medida busca garantizar que comunidades étnicas y campesinas puedan continuar utilizando de manera sostenible esta especie para vivienda, alimentación, medicina tradicional y prácticas ancestrales, bajo el cumplimiento de la normatividad ambiental.
En virtud de lo anterior, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible expidió una circular dirigida a las autoridades ambientales competentes y a las autoridades de Policía de la región Caribe, mediante la cual impartió orientaciones para garantizar y salvaguardar el uso tradicional y ancestral de la palma amarga o sabal mauritiiformis.
Se trata de estrategia para conservar esta especie de la flora regional estrechamente ligada a las prácticas culturales, constructivas y comunitarias de las poblaciones étnicas y campesinas del territorio.
PARA CONTROL AMBIENTAL
Se busca asegurar que las medidas de control ambiental reconozcan los derechos de las comunidades a utilizar este recurso para satisfacer necesidades elementales, especialmente aquellas relacionadas con la vivienda, la alimentación, la medicina tradicional y los ritos ancestrales, siempre bajo criterios de sostenibilidad y respeto por la normatividad vigente.
“La palma amarga hace parte de la tradición y de la identidad del Caribe colombiano. Durante generaciones, las comunidades la han utilizado para techar sus casas, pues representa una alternativa al zinc y ayuda a mantener los hogares más frescos frente a las altas temperaturas”, aseguró Fabio Arjona Hincapié, ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
A través de la circular, el Gobierno Nacional instó a las autoridades ambientales de la región Caribe a establecer, de acuerdo con las particularidades de cada ecosistema, las cantidades, pesos y volúmenes permitidos para cada especie objeto de manejo sostenible bajo la figura del Ministerio de la Ley.
El Ministerio hizo un llamado a las autoridades ambientales y de Policía a:
-Salvaguardar y proteger los usos tradicionales y ancestrales de la palma amarga por parte de comunidades étnicas y campesinas.
-Reconocer su importancia como patrimonio biocultural, artesanal y arquitectónico de las comunidades rurales e indígenas del Caribe colombiano.
-Permitir la libre movilidad de las comunidades con los productos obtenidos legalmente bajo el Ministerio de la Ley, dentro de los baldíos de la Nación donde fueron extraídos, así como en sus resguardos indígenas y consejos comunitarios.
-Garantizar que las actuaciones de control ambiental respeten los derechos fundamentales, los conocimientos tradicionales y las prácticas ancestrales de las comunidades.
Con estas orientaciones, el Gobierno de la Patria Milagro reafirma su compromiso con la protección de los derechos de las comunidades étnicas y campesinas, la conservación de los ecosistemas y el reconocimiento de los saberes tradicionales como parte fundamental de la gestión sostenible de la biodiversidad en Colombia.

