El colectivo D6+, de la Universidad del Norte, presentó “Fronteras Sonoras, Resonancias del Caribe”, una propuesta que fusionó jazz, ritmos del Caribe e influencias de las músicas del mundo.
Una vez más, el jazz se impuso en el Teatro Cajamag ‘Pepe Vives Campo’. Esta vez fue de la mano del *Colectivo D6+, de la Universidad del Norte, que llevó al escenario una propuesta cargada de sonidos del Caribe, improvisación y fusiones musicales que hicieron vibrar al público durante la noche de la presentación
El concierto, realizado en el marco de Música del Mundo, permitió que los asistentes disfrutaran de “Fronteras Sonoras, Resonancias del Caribe”, una puesta en escena concebida para demostrar que el jazz puede dialogar con las raíces musicales de la región Caribe y, al mismo tiempo, incorporar influencias provenientes de diferentes lugares del mundo.
La respuesta del público acompañó el espectáculo. A medida que avanzó el repertorio, la presentación dejó de sentirse como un concierto convencional para convertirse en una experiencia compartida entre los músicos y los asistentes.
Sobre el escenario, el Colectivo D6+ desarrolló una propuesta en la que las fronteras musicales prácticamente desaparecieron. El repertorio permitió transitar entre sonidos ancestrales y contemporáneos, elementos académicos y populares, así como momentos festivos y otros de mayor intimidad.
La esencia del Caribe colombiano y del Gran Caribe estuvo presente en una presentación que encontró en el jazz un espacio para experimentar, improvisar y construir nuevas sonoridades.
Precisamente esa mezcla fue uno de los componentes centrales de “Fronteras Sonoras, Resonancias del Caribe”. La agrupación planteó un recorrido por distintas geografías, ritmos y memorias musicales, pero manteniendo como punto de encuentro la identidad sonora de esta región.
Cada interpretación permitió descubrir una nueva combinación. El jazz funcionó como hilo conductor de un repertorio en el que las raíces caribeñas pudieron encontrarse con sonidos universales sin perder su esencia.
Uno de los elementos particulares de la jornada fue la interacción con los asistentes. La propuesta del Colectivo D6+ estaba diseñada para romper la distancia habitual entre quienes están sobre el escenario y quienes ocupan las sillas del teatro.
Por eso, el público también tuvo participación dentro de la experiencia. Cantar, acompañar algunos momentos, moverse al ritmo de la música y responder a las dinámicas planteadas por los artistas hicieron parte de una presentación en la que la improvisación tuvo un papel fundamental.
Ese intercambio permitió que el espectáculo adquiriera una energía diferente. Los asistentes respondieron al repertorio y acompañaron a los músicos durante una noche que confirmó que el jazz también puede convertirse en una experiencia cercana, participativa y cargada de identidad caribeña.

