En la Megabiblioteca de la ciudad de Santa Marta se desarrolló la Cuarta Cumbre de Libertad Religiosa, con el lema ‘El ser humano como sujeto de conciencia’, un espacio académico liderado por el partido político Mira, donde se analizaron temas asociados a las diferencias entre la libertad de conciencia y religiosa.
Se dieron a conocer las leyes y los artículos de la Constitución Política de Colombia, que protegen la libertad religiosa, generando conciencia sobre los derechos de los ciudadanos.
También se analizó el tema de la objeción de conciencia teniendo en cuenta su aplicación en las carreras como el derecho, la medicina, la Fuerza Pública, entre otras.
En la cumbre se explicó que la objeción de conciencia en Colombia “es el derecho fundamental, que permite a una persona negarse a cumplir una obligación legal, militar o laboral cuando ésta atenta contra sus convicciones éticas, morales, religiosas o filosóficas”. Esta disposición se ampara en el artículo 18 de la Constitución Política y es regulada por la jurisprudencia de la Corte Constitucional.
El artículo 18 de la Constitución establece: «Se garantiza la libertad de conciencia. Nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias, ni compelido a revelarlas, ni obligado a actuar contra su conciencia».
Entre los ponentes estuvieron el magistrado David Vanegas González, la doctora Valentina Pacheco Palmera, el pastor Wilbor Mendoza Brito; el doctor Yaros Rodríguez Osorio y la edilesa de la localidad 2, Ledismina Aguilar Maturana.
En este espacio se reconoció la labor que las diferentes congregaciones o el Sector Interreligioso les brindan al Estado, considerando los aportes sociales y comunitarios a las diferentes poblaciones, con asistencia humanitaria y espiritual.
Como designada para presentar las conclusiones, la edilesa dijo que “se hace necesario trabajar estos temas desde lo político, jurídico, social y comunitario, respetando las libertades de las personas”.
Aguilar Maturana enfatizó que es indispensable crear desde las escuelas, las empresas privadas y las instituciones públicas, alternativas para las personas tengan o no creencias religiosas.

