La comandante del Gaula de la Policía Metropolitana de Santa Marta, mayor Carolina Correa, destaca el trabajo de la unidad contra la extorsión y el fortalecimiento de la confianza ciudadana.
La lucha contra la extorsión en Santa Marta ha experimentado un cambio importante en los últimos dos años. Según la mayor Carolina Correa, comandante del Gaula de la Policía Metropolitana, cerca del 80 % de las capturas realizadas este año por esta unidad se han producido en flagrancia, lo que refleja, a juicio de la oficial, una mayor confianza de la ciudadanía para denunciar.
“Cuando el Gaula Santa Marta inició operaciones, en 2024, se registraron 60 capturas y solo cerca del 10 % correspondió a flagrancias. La mayoría fueron resultado de procesos investigativos. Para 2025, la cifra aumentó a 139 capturas por delitos relacionados con secuestro, extorsión y porte ilegal”, reveló la comandante en entrevista con RADIO HOY.
Este año, la tendencia cambió significativamente y ocho de cada diez capturas se han producido en el momento de la comisión del delito.
“Todavía hay temor, la gente todavía tiene miedo de pronto al denunciar, pero esa es la carta de presentación de nosotros”, explicó Correa, quien atribuyó parte de este resultado al trabajo de prevención y al acompañamiento que reciben las víctimas después de acudir a las autoridades.
PREOCUPA EL SUBREGISTRO
Pese a los resultados operativos, la comandante advierte que no sería correcto hablar de una reducción de la extorsión en Santa Marta, debido al elevado subregistro.
El temor a posibles retaliaciones lleva a muchas víctimas a guardar silencio o simplemente pagar las exigencias económicas de los delincuentes. El fenómeno afecta tanto a comerciantes formales como a trabajadores informales, desde vendedores de tintos, frutas, jugos y comidas hasta tenderos y pequeños empresarios.
“Hablar de una reducción en la extorsión sería una gran mentira porque nosotros sabemos que el subregistro es supremamente grande”, señaló.
La preocupación también está relacionada con la transformación de las modalidades utilizadas por los delincuentes. A las extorsiones tradicionales se suman llamadas desde centros penitenciarios y modalidades digitales en las que los criminales utilizan información obtenida de redes sociales y bases de datos públicas.
Uno de los mecanismos consiste en identificar previamente a la víctima para darle mayor credibilidad a la amenaza. Los delincuentes pueden conocer su actividad económica, dirección, teléfono o incluso el nombre de sus familiares o representantes legales.
La comandante aclaró que las cámaras de comercio no son responsables de estas prácticas. La información empresarial que manejan es pública y tiene como finalidad facilitar las relaciones comerciales. Sin embargo, los delincuentes pueden utilizar esos datos para construir perfiles de sus potenciales víctimas.
EXTORSIÓN CARCELARIA
Entre las modalidades que generan preocupación está la extorsión carcelaria. Personas privadas de la libertad realizan llamadas a diferentes números hasta encontrar una víctima que acceda a pagar.
“Que llamen a diez personas y que solo una les consigne, ya ganaron”, explicó Correa.
Por esta razón, el Gaula desarrolla jornadas de prevención para enseñar a la ciudadanía a identificar estas modalidades y evitar que las amenazas produzcan el efecto esperado por los delincuentes.
La Policía también recomienda utilizar herramientas de identificación y grabación de llamadas, aunque advierte que los números pueden ser manipulados y que estas aplicaciones no constituyen una garantía frente a una llamada extorsiva.
La comandante insistió en que la extorsión no distingue entre condición económica, profesión o nivel educativo.
El Gaula ha atendido víctimas de diferentes perfiles, desde personas con bajos niveles de escolaridad hasta profesionales con estudios de posgrado. Incluso los propios teléfonos institucionales de la Policía han recibido llamadas extorsivas.
LA JUDICIALIZACIÓN
Otro de los indicadores destacados por el Gaula es que el 91 % de las personas capturadas por esta unidad recibe medida de aseguramiento intramural.
Para Correa, esta cifra representa una de las fortalezas de la estrategia contra la extorsión, debido a que los capturados no recuperan inmediatamente su libertad y pueden continuar vinculados a actividades criminales.
La mayor Carolina Correa también resaltó el trabajo conjunto con fiscales especializados del Gaula, quienes acompañan los procesos judiciales relacionados con estos delitos.
CERO SECUESTROS
Frente al secuestro, la oficial entregó un mensaje de tranquilidad: actualmente no hay personas secuestradas en cautiverio en Santa Marta.
Los casos atendidos durante los últimos años, explicó, han sido situaciones puntuales y no corresponden al fenómeno de secuestro extorsivo asociado a grandes estructuras criminales que se presenta en otras regiones del país.
Así, mientras el secuestro no representa actualmente una situación de personas en cautiverio en Santa Marta, la extorsión continúa siendo uno de los principales desafíos de seguridad.
Para la Policía, romper ese silencio de las víctimas es indispensable para conocer la verdadera dimensión de la extorsión y avanzar en la identificación y captura de quienes utilizan las amenazas para obtener dinero de los ciudadanos.

