Andrés Patiño González y José David Ochoa Calderón, de 27 años, recibieron la ordenación como diáconos y servidores de la Iglesia Católica.
Dos jóvenes magdalenenses fueron ordenados este sábado como diáconos, con la imposición de manos y bendición del señor Obispo de la Diócesis de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacis se convierten en servidores de Dios y la Iglesia.
Ellos son Andrés Patiño González y José David Ochoa Calderón, de 27 años, quienes cumplieron su formación como diáconos en el Seminario Mayor San José en la capital del Magdalena.
La ceremonia de ordenación diaconal tuvo lugar en el Santuario Nuestra Señora de Fátima, en el barrio Manzanares, en donde asistieron familiares, amigos y miembros de la comunidad en general, quienes fueron testigos de la ordenación y acompañaron con sus oraciones a estos dos jóvenes, que están dispuestos a cumplir con su labor evangelizadora.
Andrés Patiño González, de Santa Marta, ingresó al Seminario con mucho entusiasmo, y como él mismo lo expresó, con un poco de miedo, el cual fue desapareciendo, confiando en la voz que lo llamaba, porque la voz del Señor iba a estar respaldándolo.
Sus años de formación, lo resume con la palabra “Gracias”, porque esto solo ha sido posible con Dios, con su auxilio, y con su compañía.
“El Señor lo ha dispuesto todo, todo ha venido por sus manos y yo simplemente soy un instrumento y he permitido que haga su obra en mí”, afirmó.
Al joven que intenta entrar al Seminario o que lo está pensando, “le recordaría las palabras del Señor al profeta Geremías, no tangan miedo, porque el Señor respalda a los que llama, de pronto tendrán muchas dudas en su cabeza, se preguntarán si podrán terminar, si son capaces, solo confíen en la voz del Señor que llama y respalda”, manifestó el nuevo presbítero Andrés Patiño González.
Por su parte, José David Ochoa Calderón, de Ciénaga, Magdalena, se describe en los primeros años de formación como un joven que llegó con muchas dudas y expectativas y que a lo largo de su camino vocacional, el Señor fue reafirmando ese seguimiento hacia Él, a esa permanencia hacia Él y que todavía sigue en este camino, luchando contra muchas cosas, pero con la certeza de que Dios siempre lo va a acompañar.
Y a los jóvenes que comienzan su formación como sacerdotes, le aconseja que dirijan su corazón hacia Dios, y aunque tendrá que seguir un camino de pruebas, siempre tenga la certeza de que el Señor va guiando su camino, porque va de la mano con nosotros y que al final, siempre él que se mantiene fiel al llamado del Señor nunca se encontrará solo, todo lo contrario, contará con su compañía.
LA IMPORTANCIA
La Ordenación Diaconal es el rito sacramental, mediante el cual un hombre es incorporado al primer grado del sacramento del Orden Sacerdotal, configurándolo con Cristo como servidor de la Iglesia.
La palabra diácono proviene del término griego diaconía, que significa servicio. Por lo tanto, el significado central de esta ordenación es consagrar a una persona para el servicio en tres ámbitos: La Palabra: Proclamar el Evangelio, predicar y enseñar la fe. El Altar: Asistir al sacerdote o al obispo en la liturgia y ser ministro ordinario de la comunión y del bautismo.

