A recuperar la iniciativa policial

La seguridad necesita voluntad política, anuncios claros y conducción firme; pero su legitimidad se prueba en la calle, cuando el ciudadano comprueba si el Estado llega, protege y resuelve. Por eso, los mensajes iniciales del nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella importan: marcan prioridad, respaldo y dirección. Sin embargo, el desafío real será convertir esa voluntad en presencia efectiva, capacidad institucional y resultados sostenibles.

En ese contexto, el nombramiento del general Jorge Eduardo Mora como ministro de Defensa debe leerse como una señal relevante. Su experiencia, conocimiento de la Fuerza Pública y sentido de mando llegan en un momento en que Colombia necesita recuperar autoridad sin improvisación. Pero ningún nombramiento, por importante que sea, reemplaza la tarea paciente de reconstruir capacidades, ordenar prioridades y sostener una política de seguridad con método.

El nuevo director de la Policía Nacional tendrá, quizás, uno de los retos más exigentes del Estado colombiano. La Policía es la institución que el ciudadano encuentra en el barrio, en la carretera, en el parque, en el comercio, en el transporte público y en la emergencia. Allí no valen las declaraciones generales: vale si el policía que llega a tiempo, que ofrece buen trato, soluciona los problemas y actúa dentro de sus competencias. La legitimidad no se decreta; se gana en cada procedimiento.

El primer reto será poner al ciudadano en el centro. Una Policía cercana no es simplemente la que patrulla más, sino la que previene mejor, responde con efectividad y genera confianza. La seguridad se vuelve real cuando la gente puede vivir, trabajar, movilizarse y convivir sin miedo. Esa debe ser la medida más humana y más exigente de cualquier política policial.

El segundo reto será respaldar al uniformado sin renunciar a la exigencia. Colombia necesita policías con bienestar, autoestima, herramientas suficientes, formación, liderazgo, defensa jurídica y seguridad jurídica para actuar con firmeza dentro de la Constitución y la ley. Respaldar no significa justificar errores ni cerrar los ojos ante abusos; significa no dejar solo a quien cumple correctamente con la aplicación de la ley. Un policía abandonado y desmotivado, difícilmente puede representar un Estado fuerte.

El tercer reto será recuperar capacidades institucionales sin retaliaciones ni rupturas innecesarias. Lo que funcionó debe conservarse; lo que se debilitó debe corregirse; y lo que no responde a las amenazas actuales debe modernizarse. Inteligencia, investigación criminal, control operativo, tecnología, presencia territorial y coordinación interinstitucional no pueden seguir siendo retórica. Deben convertirse en resultados de impacto y visibles.

El cuarto reto será comprender que el crimen mutó, identificar los vacíos que ocupa frente a un estado débil y corrupto. Narcotráfico, extorsión, minería ilegal, contrabando, lavado de activos, ciberdelito, tráfico de armas, corrupción y redes transnacionales no son fenómenos separados. Son economías criminales conectadas, adaptativos y complejos, con mando, finanzas, logística y alta capacidad de resistencia. Frente a un crimen integrado, el Estado no puede seguir actuando de manera fragmentada.

También será necesario que la Policía vuelva a su esencia, cualificando su capacidad de inteligencia, investigación e intervención. Privilegiando la prevención, la convivencia, seguridad ciudadana y la rendición de cuentas. Cada función que la distraiga de su misión principal debe revisarse con criterio técnico y sentido de Estado. Una Policía enfocada sirve mejor al ciudadano, protege con decisión el territorio y golpea con eficacia el crimen.

Colombia no necesita una Policía Nacional temerosa, opacada, apocada y sin garantías, tampoco una autoridad teatral. Necesita una Policía profesional, cercana, respaldada y firme; un Ministerio de Defensa con visión estratégica y voluntad de lucha; y un nuevo mando policial capaz de contribuir en la conquista de la patria milagro, con resultados demostrables y estructurales. Recuperar la iniciativa no es volver al pasado: es impedir que el crimen siga escribiendo el futuro del país, como ocurrió con el nefasto desgobierno que entrega el poder.

*ExDirector de la Policía Fiscal Aduanera

Articulos relacionados

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Ultimos articulos