La sostenibilidad del sector bananero requiere condiciones económicas que permitan mantener la rentabilidad de los productores y garantizar la continuidad de una actividad que genera empleo y desarrollo rural en el Caribe colombiano. Así lo planteó la Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira (Asbama), al exponer los principales desafíos que enfrenta esta actividad productiva.
El presidente ejecutivo de Asbama, José Francisco Zúñiga Cotes, señaló que, aunque los productores han fortalecido sus prácticas ambientales, sociales y laborales para responder a las crecientes exigencias de los mercados internacionales, estos esfuerzos aún no son compensados con una remuneración acorde con los costos que implica producir un banano bajo estándares de sostenibilidad.
De acuerdo con la asociación, el sector bananero del Magdalena y La Guajira genera más de 19.500 empleos directos formales y vincula a cerca de 450 pequeños productores, consolidándose como uno de los principales motores de desarrollo económico y social de la región. Asimismo, recordó que el banano es el tercer producto agrícola de exportación de Colombia y tiene una importante participación en la economía nacional.
Productores destacan inversiones sociales
Asbama indicó que la sostenibilidad del cultivo también se refleja en las inversiones que realizan los productores en las comunidades donde desarrollan su actividad. Entre ellas mencionó programas de mejoramiento de vivienda, educación, fortalecimiento de infraestructura comunitaria, apoyo a vías terciarias y distritos de riego.
Según la organización, estas acciones buscan mejorar la calidad de vida de las familias del Magdalena y La Guajira y fortalecer el tejido social en las zonas donde el banano constituye una de las principales fuentes de empleo formal.
Competitividad enfrenta mayores desafíos
El gremio explicó que en los últimos años la actividad bananera ha debido enfrentar un entorno económico complejo, marcado por la caída de los precios internacionales, el incremento de los costos laborales, el aumento en los precios de los insumos agrícolas, los mayores costos logísticos y los efectos de la revaluación del peso colombiano.
A este panorama se suman nuevas exigencias ambientales y sociales impuestas por los mercados internacionales, que demandan mayores inversiones por parte de los productores sin que estos costos sean reconocidos en el precio final de la fruta.
Frente a este escenario, Asbama reiteró que los productores continúan implementando prácticas orientadas al uso eficiente del agua, la protección de la biodiversidad, el manejo responsable de insumos agrícolas y el cumplimiento de certificaciones internacionales para mantener una producción sostenible.
Finalmente, el gremio hizo un llamado a compradores internacionales, entidades gubernamentales y demás actores de la cadena de valor para avanzar hacia relaciones comerciales más equilibradas que permitan preservar la competitividad, el empleo formal y el desarrollo rural asociado al cultivo del banano.

