Durante la conmemoración de los 35 años de la Constitución, el ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, reconoció que el gobierno de Gustavo Petro cometió varios errores en las negociaciones con las disidencias de las FARC que hicieron parte de la estrategia de Paz Total.
«Yo creo que no fue correcto darles estatus de negociación política a las disidencias de las FARC. El Consejo de Estado reafirmó eso en una decisión la semana pasada porque eso violó el acuerdo de paz. Haberles dado estatus político a los disidentes de las FARC. Eso generó muchos problemas», manifestó en respuesta a la pregunta de una periodista acerca de que si considera que fracasó la paz total.
Cuervo también admitió que fue un error no haber fijado unas líneas rojas en la negociación que impidieran que las disidencias afectaran a la población civil.
«Yo creo que no hubo unas líneas rojas que no deberían cruzarse en una negociación: por ejemplo, no reclutamiento de menores, no acosos a comunidades civiles, no muerte a líderes sociales. Esas deberían haber sido líneas rojas en el marco de la negociación», agregó.
Con el ELN, en cambio, señaló que desde hace más de dos años no hay negociación de paz porque el Gobierno se dio cuenta pronto de que de parte de ese grupo ilegal no había voluntad de paz.
Pese a estos comentarios, Cuervo señaló que levantar de manera intempestiva todas las mesas de negociación que hacen parte de la paz total podría tener efectos negativos en materia de seguridad y así se lo manifestó al jefe del equipo de empalme en materia de justicia, Iván Cancino, quien suena para ser el próximo ministro.
Aseguró que muchas de las conversaciones que hacen parte de la estrategia de paz total no son incompatibles con la intención de que haya un sometimiento a la justicia de esos grupos criminales.
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