La autoridad ambiental del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina reiteró el llamado a residentes, pescadores, operadores turísticos y visitantes para evitar alimentar tiburones u otras especies marinas, así como arrojar restos de alimentos o desechos orgánicos al mar.
La Corporación insistió en que prácticas como alimentar tiburones, cebar fauna marina o desechar restos de pescado en las zonas costeras representan un riesgo tanto para los ecosistemas como para la seguridad de las personas, al modificar los patrones naturales de comportamiento de estas especies.
El pronunciamiento se produjo luego del reciente avistamiento de un tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), al parecer una hembra en embarazo de aproximadamente tres metros de longitud, en el sector de Nirvana.
Según la entidad, el ejemplar fue observado cerca de una embarcación hundida y se desplazaba dentro de su hábitat natural, por lo que aclaró que este tipo de registros son esperables en ecosistemas marinos saludables.
La entidad explicó que la presencia ocasional de tiburones en aguas del archipiélago no constituye un hecho extraordinario, sino un indicador del buen estado de conservación de la Reserva de Biosfera Seaflower.
Sin embargo, la corporación manifestó preocupación por reportes sobre posibles prácticas de alimentación de tiburones y otras especies marinas cerca de la costa. De acuerdo con la entidad, diversos estudios científicos han demostrado que la alimentación artificial altera los hábitos naturales de desplazamiento y alimentación de la fauna silvestre, haciendo que los animales asocien la presencia de personas y embarcaciones con la obtención de alimento.
Por ello, recomendó no arrojar restos de pescado, animales muertos ni desperdicios orgánicos al mar y realizar la limpieza de productos pesqueros lejos de las zonas de baño y recreación para evitar atraer depredadores hacia sectores frecuentados por residentes y turistas.
La corporación recordó que el archipiélago alberga más de 2.300 especies marinas, entre ellas al menos 46 especies de tiburones, rayas y quimeras. Varias de estas se encuentran amenazadas por factores como la sobrepesca, la captura incidental y la degradación de sus hábitats, por lo que su conservación constituye una prioridad ambiental.
En ese sentido, enfatizó que los tiburones desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de las cadenas alimenticias y en el mantenimiento de ecosistemas como arrecifes coralinos, praderas marinas y fondos oceánicos.
La entidad recordó además que la legislación ambiental colombiana prohíbe la manipulación y alimentación de tiburones, rayas y otras especies marinas con fines turísticos o recreativos.
Asimismo, advirtió que el incumplimiento de estas disposiciones puede dar lugar a sanciones ambientales, medidas contempladas en el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana e, incluso, investigaciones penales cuando las conductas constituyan delitos contra los recursos naturales.
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