Con el apoyo de la Universidad del Magdalena, Flor de Loto se ha consolidado como una empresa competitiva en el mercado.
Lo que comenzó como una idea para ofrecer alternativas naturales para el cuidado personal hoy se consolida como una empresa legalmente constituida, con crecimiento sostenido en ventas y proyección internacional.
Se trata de Flor de Loto, un emprendimiento desarrollado por Tania Marcela Ospina Diaztagle, estudiante de décimo semestre del Programa de Administración de Empresas de la Universidad del Magdalena.
La idea de negocio inició hace seis años en las aulas de esta Alma Mater, tras la identificación de la escasez de productos orgánicos para el cuidado personal en el mercado de ese sector, con el primer producto creado por parte de la estudiante un champú anticaspa.
Con su vinculación a los programas de fortalecimiento empresarial de la Universidad, a través de mentorías especializadas y orientación en aspectos fundamentales como creación de marca, diseño de imagen corporativa, estructuración de portafolio, finanzas y procesos de formalización, Flor de Loto evolucionó hasta conformar una amplia línea de producción que actualmente incluye cerca de 48 referencias.
Estos avances obtenidos por la marca reflejan los resultados de la apuesta institucional que ha realizado la Alma Mater, bajo el liderazgo del rector Pablo Vera Salazar, para fortalecer las iniciativas de la comunidad académica a través del Centro de Innovación y Emprendimiento – CIE y la Zona de Emprendimiento.
Uno de los principales logros alcanzados ha sido la consolidación legal de la empresa y la apertura de su primer punto físico de venta, un objetivo que la emprendedora había perseguido durante años y que se materializó gracias al apoyo brindado por la Institución.
Antes de ingresar a la Zona de Emprendimiento, las ventas diarias de ‘Flor de Loto’ estaban en alrededor de 100 mil pesos y hoy registra ingresos entre 300 mil y 350 mil pesos diarios, además de un promedio cercano a las 20 ventas por día.
Asimismo, ha fortalecido su posicionamiento de marca, ampliando su comunidad de clientes dentro y fuera de Santa Marta mediante la comercialización presencial y los envíos a diferentes ciudades de la región Caribe.
“Gracias a la Zona de Emprendimiento hemos llegado a muchas más personas, hemos potencializado nuestra atención al cliente y hemos logrado conocer de primera mano las necesidades de nuestros consumidores para seguir mejorando nuestros productos”, resaltó.
En la actualidad, la estudiante se encuentra trabajando en la obtención del registro Invima mediante el acompañamiento técnico de los laboratorios de la Universidad del Magdalena, donde realiza pruebas y controles que garantizan la calidad de los productos elaborados con materias primas de la región.
Además, se prepara para desarrollar una pasantía académica en la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde fortalecerá sus conocimientos en marketing e innovación, experiencia que posteriormente compartirá con otros emprendedores de Unimagdalena.

