En su primer discurso como mandatario electo luego de que la organización electoral confirmara su elección, el presidente Abelardo De La Espriella, envió varios mensajes al país, en particular a su antecesor, Gustavo Petro, al ahora senador electo de la oposición, Iván Cepeda y a sus electores.
“… quiero inclinarme hoy con respeto y gratitud ante los 13 millones de colombianos que citaron su confianza en mí. Asumo su voto no como una simple decisión electoral, sino como un mandato de esperanza y un llamado inequívoco para liderar la reconstrucción de un país ignominiosamente saqueado, vilipendiado y con su dignidad republicana pisoteada. Se trata de un triunfo épico porque fue del pueblo en contra de los partidos, en contra de la politiquería y en contra del establecimiento, su dinero y sus medios de comunicación”.
En un discurso que volvió a su tono fuerte y aguerrido, dijo que “los colombianos han votado por un nuevo estilo, por un nuevo modelo, por un nuevo orden y por una nueva forma de hacer política y ejercer el gobierno. No los defraudaré. Con mi vicepresidente estamos seleccionando a quienes integrarán el gobierno. No improvisaremos porque en este momento de gran dificultad nuestra patria requiere del concurso de sus mejores inteligencias, de personas intachables, capaces y comprometidas en sacar adelante el programa de gobierno avalado por los colombianos”.
En referencia a Gustavo Petro, planteó que “la persona a la que he de suceder se encargó de degradar la majestad de la presidencia de la república, de debilitar las instituciones y de dividir a los colombianos sembrando en el alma de muchos el odio de clases. Recibiré una nación golpeada, pero no derrotada. Una república herida, pero con la fortaleza suficiente para levantarse erguida nuevamente”.
Según el mandatario entrante “a pesar de los ataques, de los insultos, de los malos tratos y de los atentados personales, no nos dejamos intimidar. El pueblo se hizo fuerte, creció y difundió por todos los rincones de la patria el espíritu de nuestra propuesta política. La difamación se respondió con argumentos y el odio con firmeza y coraje”.
Planteó además: “no dudo en afirmar que esta victoria, queridos amigos, queridos compatriotas, es una epopeya, sin estructuras políticas, sin respaldo de los grandes grupos económicos, con vastos sectores de la prensa tradicional en contra, con los grupos armados terroristas, aliados del régimen socialcomunista saliente, persiguiéndonos en las regiones y asesinando a nuestros compañeros de campaña en los pueblos de Colombia”.
Respecto a Iván Cepeda, indicó que “mi rival, mi rival tenía el apoyo del régimen, el respaldo de los terroristas, la financiación de los grandes y oscuros contratistas del Estado volcados a su favor, el impulso de los compradores de voto de siempre. Yo en cambio solamente contaba con Dios y con un pueblo esperado por la opresión y decidido a no perder definitivamente su anhelada y fantástica libertad”.
“Al igual que Alejandro Magno, frente al inmenso ejército persa, jamás nos dejamos intimidar por la aparente superioridad del adversario. Porque desde el primer día comprendimos que la determinación de un pueblo libre, vale infinitamente más que cualquier maquinaria por poderosa y amenazante que esta pareja. El pueblo ha roto, además, queridos compatriotas, una constante que parecía inexorable en todas aquellas naciones que cayeron en las garras del peligroso socialismo del siglo XXI”, indicó.
Afirmó además que “la democracia se ha salvado, gracias a Dios y al fervor de Colombia. De hoy en 4 años estará en este mismo lugar la persona elegida libremente por el pueblo colombiano para que ejerza la presidencia de la República en reemplazo mío. Ya A la patria milagro empezó. Habernos librado de la peor amenaza para nuestra libertad es ciertamente un hecho providencial, queridos compatriotas. Insisto que en estas elecciones no hubo vencedores ni vencidos. Seré el presidente de todos los colombianos”.
Frente a cómo será el inicio del gobierno, dijo que “empezaremos por realizar una auditoría exhaustiva, un empalme anticorrupción que nos permita hacer un riguroso corte de cuentas y determinar la verdadera magnitud del saqueo y del deterioro institucional que heredamos”.
/Colprensa.

