La incertidumbre y la angustia se han apoderado de una familia residente en el barrio San Fernando, en Santa Marta, luego de que una mujer recibiera información contradictoria sobre el paradero de su hijo, quien viajó a Ucrania para unirse a su ejército hace varios meses y de quien le informaron recientemente que habría fallecido.
Se trata de Yanet Morales, quien asegura que desde hace varios días vive una difícil situación tras recibir una llamada en la que le notificaron la supuesta muerte de su hijo mientras se encontraba en territorio ucraniano.
Según relató la mujer, el último contacto que sostuvo con el joven ocurrió el pasado martes, cuando este le informó que sería enviado a una misión y que, debido a las condiciones del lugar, no tendría acceso a señal telefónica ni posibilidades de comunicarse durante varios días. «Él me dijo que se iba para una misión y que no iba a tener comunicación conmigo porque donde iban no había señal», manifestó la madre.
Dos días después, el jueves, recibió una llamada que cambió por completo la tranquilidad de la familia. De acuerdo con su versión, un sargento le comunicó que su hijo había fallecido. Sin embargo, las dudas comenzaron a surgir cuando solicitó evidencias que permitieran confirmar la información. «Yo le pedí que me mostrara el cuerpo de mi hijo, pero me dijeron que no podían hacerlo. Después me dijeron que no encontraban el cuerpo. Entonces no sé realmente qué está pasando», expresó.
La mujer señaló que desde entonces ha mantenido comunicación por WhatsApp con un militar colombiano que se encuentra en Ucrania, pero asegura que las respuestas han sido contradictorias. «Primero me dicen que está fallecido y después me dicen que no encuentran el cuerpo. No sé si mi hijo murió o si está desaparecido en algún lugar», indicó.
De acuerdo con el testimonio entregado por Yanet Morales, su hijo viajó a Ucrania el pasado 24 de abril luego de realizar por cuenta propia los trámites necesarios para desplazarse a ese país.
La madre explicó que el joven permaneció aproximadamente un mes en entrenamiento antes de ser enviado a una misión, decisión que, según le informaron, fue tomada por él mismo. Tras esa etapa de preparación, la familia perdió contacto frecuente con el joven debido a las restricciones de comunicación existentes en las zonas donde desarrollaba sus actividades.
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