La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) identificó los municipios y regiones de su jurisdicción con mayor susceptibilidad a incendios forestales y posibles escenarios de estrés hídrico ante la eventual presencia del fenómeno de El Niño.
El análisis realizado por la entidad señala que la disminución de las lluvias, el aumento de las temperaturas y la reducción de la humedad podrían generar afectaciones sobre la disponibilidad del agua, los ecosistemas y la calidad del aire.
En ese sentido, la CAR advirtió que municipios como Soacha, Ráquira, Niño, Guachetá, San Juan de Rioseco, Ricaurte y Tocaima presentan la mayor recurrencia de incendios forestales en la jurisdicción. Además, en estos territorios también se identificaron zonas con antecedentes de desabastecimiento hídrico y alta presión sobre las fuentes abastecedoras.
Por su parte, las provincias de Alto Magdalena, Magdalena Centro, Rionegro, Tequendama, Sumapaz, Bajo Magdalena y Sabana Occidente figuran entre las áreas que podrían registrar mayores afectaciones por incendios forestales, debido a la presencia de coberturas vegetales secas y actividades agropecuarias que aumentan la vulnerabilidad durante períodos de déficit de lluvias.
De forma general, los municipios con mayor susceptibilidad a incendios forestales y desabastecimiento hídrico son Fúquene, Guachetá, Nocaima, Quebradanegra, Ricaurte, Nilo Girardot, Tocaima, Bituima, Vianí, San Juan de Rio Seco, Mosquera, Bojacá, Soacha, Machetá Manta y Tibirita, En Cundinamarca y Chiquinquirá, San Miguel de Sema y Ráquira en el departamento de Boyacá.
Ante esta situación, la CAR instó a todas las entidades de la jurisdicción a adoptar medidas preventivas que permitan al territorio prepararse frente a escenarios de dificultad climática.
“Aunque la intensidad y la duración del fenómeno aún depende rán de la evolución de las condiciones oceano-atmosfericas, es fundamental fortalecer desde ahora las acciones preventivas para reducir los riesgos asociados al desabastecimiento de agua, la degradación de los ecosistemas y la ocurrencia de incendios forestales”, indicó el director de la CAR, Alfred Ballesteros.
“La disminución de las precipitaciones podrían afectar la disponibilidad de agua para consumo humano, actividades agropecuarias y la conservación de los ecosistemas, especialmente en zonas donde históricamente se han registrado episodios de desabastecimiento o alta demanda sobre las fuentes abastecedoras”, concluyó el funcionario.
/Colprensa.

