Dos caras tras el sello

Son nueve los días que nos restan para ver de nuevo a millones de colombianos correr hacia las urnas, buscando una salida que rescate a su país que se debate entre la ruina, el desastre, el miedo, la muerte y el final.
Las elecciones del 31de mayo no saciaron las inhalaciones y apetitos de triunfo que esperaba el decadente presidente al que le quedan largos 68 días para seguir atormentando a un pueblo, una sociedad y un conglomerado de 52 millones de personas.
La derrota de la primera vuelta lo tiene acongojado, consternado, inquieto y asustado. Ve cómo todo se le escurre, que cuanto esperaba se dispersa y todas sus prebendas están por finalizar: el avión privado se distancia, ve morir la corrupción, la guerrilla lo perderá sin alcanzar la prometida paz y tantas ofertas incumplidas.
Cuando la Registraduría y todas las misiones internacionales calificaron de impecables las elecciones del 31, se apresuró a desconocerlas. El tal “fraude”, que venía denunciando meses atrás, afloró antes de que se conociera el conteo de la primera mesa. Inclusive quiso contaminar con ese propósito al candidato Cepeda, quien prudentemente lo contradijo e inclusive le diluyó las aspiraciones de una reforma Constitucional que estaba tallada en mármol. Como suele suceder, la terquedad y ceguera cerró el pensamiento de Petro, quien sigue imponiendo su intolerancia violando las leyes, interviniendo en política, arrasando el presupuesto para comprar votos y cuanto torpedo se le ocurre para ganar la segunda vuelta. La víctima de los petrazos, será… Cepeda.
Entre tanto nuestra patria, o lo que queda de ella, sigue soportando una violencia interminable, que se cierne sobre este abnegado pueblo y con mayor ímpetu sobre nuestros colegas los periodistas a quienes este gobernante odia. Esta vez la víctima de las balas asesinas, fue Christian Herrera, quien desde tiempo atrás venía siendo amenazado y sin protección de UNP. Este gobierno no resistió las investigaciones y denuncias de la prensa sobre la compleja realidad del Catatumbo y de cuanto que acontece a lo largo y ancho del país. Nada le importan las acusaciones de los medios que demuestran la tolerancia de un presidente y un gobierno con guerrillas y cuadrillas que merodean, secuestran, extorsionan y someten a la atormentada población.
El colega Mateo Pérez, había sido asesinado semanas antes en Antioquia, sin que al gobierno le importara. ¿Cuántos más tendrán que entregar sus vidas antes del 7 de agosto?
El Círculo de Periodistas de Bogotá planteó al gobierno frenar los ataques a la prensa y acatar la norma que le prohíbe intervenir en política, por lo que fue investigado por la Comisión de acusaciones y por poco le cuesta su estadía en la Casa de Nariño. Igual pronunciamiento hicieron la Sociedad Interamericana de Prensa y la Flip.
El país está esperando un cambio de actitud de toda su población, de los gobernantes, de la dirigencia y hasta de esos alzados en armas que ordenan, mandan y disponen. Urge sin dilación que este y los gobiernos que vienen pongan fin al narcotráfico, a las guerrillas y en general toda el hampa que nos ahoga y devora.
Quienes se disputan la presidencia para los próximos cuatro años y quien hoy corretea con ella, y quien como advierte Enrique Santos Calderón soporta “un ego herido que pesa más que su país”, deben poner un dique a la procacidad y permitirnos salir de la encrucijada a la que nos han llevado. Hoy solo se ocupan de desconocer los resultados electorales, de imaginar atentados criminales en su contra y de acusarse sin pruebas, de sus errores y malquerencias. Así siembran a diario el miedo y la zozobra a quienes cada vez están pensando en escurrir el bulto a las urnas del 21. No quieren tampoco continuar haciendo parte de las interminables colas para recuperar el acceso a la salud y demás carencias les ha sustraído este gobierno.
BLANCO: Nuestras campeonas de la Liga de Naciones, demostraron la calidad de nuestras mujeres. ¡Colombia las Ama! Felicitaciones.
NEGRO: Nadie entiende la votación de oficiales del Ejército. Ahora salió el Mayor General Erik Rodríguez, por haber denunciado a la guerrilla del Guaviare por exigir carné a la ciudadanía.
*Periodista

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