Luego de una visita por parte de la viceministra del agua Rut Quevedo Fique, al sector de Ondas de Caribe y conocer la problemática de la carencia del servicio de agua y alcantarillado, preciso que en 4 meses de manera articulada con la Essmar darán solución a la situación que durante años ha aquejado a sus moradores.
“La primera visita la hicimos en abril, donde recibimos la invitación de líderes sociales, con Richar Olmos, pudimos concretar todo este recorrido y queda en evidencia que la fuerza de la comunidad hace que se muevan las instituciones”, indicó la Viceministra.
Durante el recorrido que tuvo sabor a ´proselitimos polític, hizo el sorpresivo anuncio sobre la esperada planta desalinizadora de Santa Marta.
Finalmente dicha planta tiene ubicación definida, recursos asegurados y fecha cercana para iniciar su proceso de contratación. La obra, considerada una de las inversiones más importantes para enfrentar la crisis histórica de abastecimiento de agua en la ciudad, será construida en el sector de Pescaíto, luego de que el Gobierno Nacional aprobará el lote propuesto por la administración distrital.
Y se construirá en Pescaíto porque inexplicablemente Taganga se opuso a que fuera en su territorio, pese a que es uno de los sectores más sufridos por la carencia del preciado líquido.
La viceministra de Agua y Saneamiento Básico, Ruth Quevedo Fique, anunció además que en los próximos días se abrirá el proceso licitatorio para adjudicar el proyecto, cuya inversión asciende a 786 mil millones de pesos.
Con este anuncio, la desalinizadora deja atrás años de estudios, debates y propuestas para entrar en una etapa decisiva que podría marcar un antes y un después en el abastecimiento de agua potable para Santa Marta.
LOTE DONADO POR LA ALCALDÍA
Uno de los puntos que más expectativa había generado durante los últimos meses era la ubicación definitiva de la infraestructura.
Según explicó la viceministra, el lote dispuesto por el alcalde Carlos Pinedo Cuello en el sector de Pescaíto fue sometido a estudios técnicos, análisis de viabilidad y evaluaciones ambientales, obteniendo concepto favorable para avanzar hacia la construcción.
La decisión representa un giro importante dentro del proyecto, pues durante meses gran parte de la discusión pública giró alrededor de la posibilidad de construir una planta desalinizadora en Taganga.
EL NO DE TAGANGA
La hoja de ruta del proyecto también cambió tras los procesos de concertación adelantados con la comunidad de Taganga.
El presidente Gustavo Petro había condicionado la construcción de una desalinizadora en ese corregimiento al respaldo de sus habitantes. No obstante, durante las reuniones realizadas surgieron cuestionamientos y objeciones frente a la ubicación y ejecución de la obra.
Al no alcanzarse un consenso comunitario, el Gobierno decidió descartar la construcción de una segunda planta en Taganga y concentrar los esfuerzos en la infraestructura principal que será levantada en Pescaíto.
Pese a ello, la viceministra fue enfática en señalar que Taganga seguirá siendo beneficiaria directa del proyecto.
El agua producida por la desalinizadora será transportada hasta el corregimiento mediante sistemas de conducción y almacenamiento diseñados para garantizar el suministro a la población.
LA LICITACIÓN
Además de contar con los recursos garantizados y la ubicación definida, el proyecto dispone de estudios técnicos avanzados que permiten iniciar la fase contractual.
La magnitud de la inversión ha despertado gran interés en el sector especializado en infraestructura hídrica, ya que más de 40 empresas han manifestado interés en participar en el proceso licitatorio para ejecutar una de las obras de agua potable más importantes que actualmente se proyectan en Colombia.
La inversión de 786 mil millones de pesos será ejecutada mediante la figura de aportes bajo condición, lo que significa que el costo de la infraestructura no será trasladado a las tarifas de los usuarios del servicio de agua potable, se ha manifestado que el objetivo es garantizar una solución estructural al problema del abastecimiento sin generar cargas económicas adicionales para los samarios.
EL MAR COMO SOLUCIÓN
La desalinizadora se convertirá en una pieza fundamental dentro de la estrategia para enfrentar la disminución de caudales en las fuentes hídricas tradicionales que abastecen a Santa Marta, la reducción del agua disponible en fuentes superficiales, sumada al crecimiento urbano y a los efectos del cambio climático, obligan a buscar nuevas alternativas para garantizar el suministro en el futuro.
En ese contexto, el aprovechamiento del agua del mar aparece como una de las principales apuestas para fortalecer la seguridad hídrica de la ciudad.
Con esta construcción, se contemplan otras fuentes de abastecimiento y formar parte de un modelo integral que también contempla la recuperación de pozos incluido en el Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado, a lo que se suma la Universidad del Magdalena, con la instalación de piezómetros para monitorear el comportamiento de los mismos.
CAMBIARÁ LA HISTORIA
Mientras continúan los debates políticos alrededor del proyecto, el beneficio debe ser para los samarios, de cumplirse el cronograma esta obra quedará adjudicada antes de finalizar este Gobierno.
“Cuando construimos obras de esta magnitud, uno elige un sitio donde tenga la posibilidad de captar el agua de buena forma e interconectar al acueducto existente, hoy existe una nueva opción ubicada en el norte de Santa Marta muy cerca Sociedad Portuaria, donde el alcalde Carlos Pinedo ha hecho todas las gestiones y hoy se puede construir el sistema en una zona donde podríamos tener mejores condiciones de agua y surtir a Taganga. El compromiso del señor alcalde es de darle agua a todos los samarios”, manifestó el gerente de infraestructura, Luis Felipe Gutiérrez.
Por primera vez, la ciudad no solo habla de una desalinizadora como una promesa. Ahora tiene terreno definido, financiación garantizada y una ruta concreta para su construcción. El desafío apenas comienza, pero para miles de samarios representa la posibilidad de que una solución largamente esperada empiece finalmente a hacerse realidad.

