Más de 15 mil personas asistieron al festival de lo sagrado universal

La programación incluyó exhibiciones, experiencias inmersivas, zonas de ofrendas, espacios contemplativos, talleres y conversatorios a las que asistieron alrededor de 15000 personas en la primera edición del festival de lo Sagrado Universal.

Un encuentro que, durante cinco días, invitó a reflexionar sobre la espiritualidad en el arte desde la música, la danza, el teatro, el performance y las artes visuales.

“El festival de lo Sagrado Universal, en su primera edición, cierra con un balance muy positivo. Tuvimos todas las salas y los teatros llenos aquí en Bogotá, en nuestro Centro Nacional de las Artes, pero también en los teatros y escenarios del circuito del Centro Histórico de Bogotá, y de otros lugares de la capital y del país”, destacó Xiomara Suescún, directora del Centro Nacional de las Artes.

“El festival es el más grande que hemos realizado en los tres años de esta casa, gracias al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. Un festival para todas y todos los colombianos en el que lo sagrado estuvo en el centro de la conversación”, agregó.

La primera edición reunió artistas y agrupaciones de la India, Turquía, Tíbet, Francia, Alemania, Argelia, Benín, Cuba, Brasil, Chile, Estados Unidos y Colombia, con propuestas contemporáneas, tradicionales y clásicas. La programación incluyó exhibiciones, experiencias inmersivas, zonas de ofrendas, espacios contemplativos, talleres y conversatorios a las que asistieron alrededor de 15000 personas.

Solamente en las instalaciones del CNA la asistencia llegó a 9000 y en los escenarios gestionados en otros lugares de Bogotá y en regiones por la Red Nacional de Teatros Públicos y Patrimoniales se reportaron cerca de 6000 asistentes, además de otros 5000 que se esperan en las exposiciones que seguirán vigentes los próximos meses.

Desde la dirección artística, Sandro Romero Rey, asesor artístico del CNA, resaltó el sentido de la programación y la forma en que se desplegó en distintos espacios del país. “Acabamos de terminar la primera edición de este festival y todavía estoy profundamente emocionado porque consolidamos una programación durante cinco días muy precisa, muy elegante, muy profunda, donde queríamos reflexionar sobre la espiritualidad en el arte, y creo que lo hemos conseguido con creces”, afirmó.

Las experiencias de algunos asistentes mostraron el alcance de la propuesta en el público. Marcela Ávila, quien asistió a Songs of Bhakti, presentada también en el marco de la Red Nacional de Teatros Públicos y Patrimoniales, resaltó la manera en que el festival articula distintas artes escénicas alrededor de un lugar «sacro, espiritual, sensible y profundo».

Para ella, la experiencia permitió una conexión entre miradas y pensamientos diversos, en un presente compartido que hizo «más intenso» y «más hermoso» el encuentro alrededor de la música.

Por su parte, Gustavo Espinel, quien vio varias obras en el Teatro Colón, entre ellas ‘Lo que el día le debe a la noche’ / ‘What the day owes to the night’, llegó al festival sin tenerlo en el radar y se encontró con propuestas que conectaban lo sagrado con el cuerpo, la naturaleza, la imagen y el sonido. Para él, esa relación entre tradición y contemporaneidad puede convertirse en un detonante creativo para nuevas búsquedas artísticas.

El festival ocupó múltiples escenarios de Bogotá: el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella (con sus salas Teatro Colón, Delia Zapata, Fanny Mikey, Teresita Gómez y Plazoleta CNA), el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, el Teatro Colsubsidio, la Iglesia San Ignacio, el Teatro La Candelaria, los museos Santa Clara, Colonial y Nacional, y el barrio San Bernardino en Bosa, donde la colonia robleña recibió la danza de los cucuruchos en su propio territorio.

Fuera de la capital, la programación llegó a Barranquilla, Bucaramanga, Envigado, Pasto, Quibdó, Riohacha, Cartagena, Leticia y Valledupar, gracias a la articulación con la Red Nacional de Teatros Públicos y Patrimoniales.

Uno de los momentos destacados de esta expansión regional fue la presentación de los Istanbul Whirling Dervishes en Bucaramanga (Teatro Santander), transmitida en vivo a través del Canal Tro, en la primera alianza entre el CNA y ese medio de comunicación.

Próximamente, a través de Señal Colombia, el público podrá revivir otras presentaciones y charlas que fueron grabadas durante el festival.

El abrebocas del festival fue el tercer aniversario del CNA, celebrado con la visita de la Akram Khan Company, una de las compañías de danza más importantes del mundo. La obra Thikra: Night of Remembering, presentada en el Teatro Colón, cerró la gira de despedida mundial de la compañía por sus 25 años de trayectoria.

En escena, el lenguaje coreográfico de Khan —profundamente influenciado por el Bharatanatyam— se entrelaza con una dimensión visual de gran potencia y una dramaturgia sensorial que desplaza la obra hacia lo ritual. Allí, la memoria no se organiza como relato, sino como fragmento, resonancia y gesto compartido. Thikra se inscribió como antesala de De lo Sagrado Universal, inaugurando el diálogo entre lo ritual, la memoria y lo sagrado en el arte contemporáneo.

/Colprensa.

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