La recuperación de las especies nativas y el fortalecimiento de la pesca artesanal marcaron una nueva jornada ambiental en Guamal, donde fueron liberados 1.050.000 alevinos de bocachico en las ciénagas de Tesca y La Rinconada.
La actividad, liderada por la administración municipal, reunió a pescadores, líderes comunitarios y funcionarios de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria (Umata), quienes participaron en la siembra masiva de alevinos como parte de una estrategia orientada a la conservación ambiental y al fortalecimiento económico de las comunidades ribereñas.
La iniciativa fue posible gracias a las gestiones adelantadas por el alcalde José Luis Ramos Gómez ante la fundación internacional Green House Global, permitiendo ejecutar una acción enfocada en la recuperación del bocachico, una de las especies más representativas de la región.
Desde la administración municipal señalaron que este proceso busca contribuir a la recuperación de las poblaciones pesqueras, proteger los ecosistemas acuáticos y generar mejores condiciones para la seguridad alimentaria y la economía familiar de quienes dependen de la actividad pesquera.
El alcalde José Luis Ramos Gómez destacó que la jornada representa una apuesta por el desarrollo sostenible del municipio.
“Seguimos trabajando por la sostenibilidad y el bienestar de nuestras comunidades. Este no es solo un acto ambiental, es una inversión social y económica: estamos devolviendo vida a nuestras ciénagas, protegiendo nuestra especie emblemática y asegurando que las familias que viven de la pesca tengan garantizado su sustento, hoy y mañana. Cumplirle a la naturaleza es cumplirle a la gente de Guamal”, afirmó.
Además del impacto económico y social, la iniciativa también busca fortalecer el equilibrio ecológico de los humedales del municipio, considerados fundamentales para la conservación de la biodiversidad y la regulación natural de los recursos hídricos.
Durante la jornada, el mandatario municipal invitó a la comunidad a asumir un compromiso conjunto con la protección de los ecosistemas y el aprovechamiento responsable de los recursos pesqueros.
“Estos peces son un regalo para todos, pero también una responsabilidad de todos. Respetar las vedas, cuidar las ciénagas y denunciar prácticas ilegales es la única forma de asegurar que este esfuerzo rinda frutos y que nuestros hijos también puedan disfrutar de esta riqueza”, puntualizó.

