La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha acusado al Gobierno de Estados Unidos de inmiscuirse en los asuntos internos del país para influir en las próximas elecciones de 2027, después de las acusaciones contra funcionarios mexicanos y que se conociera la presencia de agentes estadounidenses en operaciones en Chihuahua.
«Cuando desde el exterior se dicta quien es culpable y quien no, cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera, cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que solo le corresponden a los mexicanos, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia», ha expresado.
Sheinbaum se ha manifestado así este domingo en un multitudinario mitin para celebrar el segundo aniversario de su triunfo electoral, que ha congregado a miles de personas en el Monumento a la Revolución, en Ciudad de México. «Hemos sido objeto de una ofensiva mediática y campañas en redes sociales», ha advertido.
«México no es piñata de nadie», ha afirmado Sheinbaum, que en otro momento de su intervención ha puesto en duda el interés que ha mostrado Estados Unidos en la extradición de una decena de funcionarios mexicanos, a quienes les acusa de delitos de narcotráfico, entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a quien se le ha retirado del cargo a medida que se desarrollan las investigaciones.
«¿Quién decide en México, las agencias extranjeras o el pueblo?», se ha preguntado la presidenta, instando a toda la ciudadanía a defender la soberanía nacional y las políticas del Gobierno frente a las nuevas formas de desestabilización, como la desinformación o las campañas mediáticas.
«No se trata de negar la libertad de expresión, esa libertad es un pilar irrenunciable de toda democracia, pero detrás de cuentas pagadas y robots se articulan los intereses extranjeros y nacionales que buscan recuperar privilegios perdidos o frenar la transformación», ha explicado.
Dicha campaña, ha señalado la presidenta mexicana, se ha intensificado después de que se destapara a finales de abril la presencia de agentes estadounidenses en un operativo estatal en Chihuahua, que se saldó con dos de estas personas muertas en un accidente de tráfico, y por lo que ya se ha abierto una investigación.
«Ningún agente extranjero puede hacer tareas que corresponden exclusivamente a las autoridades mexicanas», ha recordado Sheinbaum, que ha continuado manifestando su indignación al exponer que «poco días después», Washington reclamó el arresto de una decena de funcionarios mexicanos «sin presentar públicamente pruebas».
«Un hecho de esa magnitud no tiene precedentes en la historia de nuestra relación bilateral», ha dicho la dirigente mexicana, que ha vuelto a incidir en que su país está abierto a colaborar con Estados Unidos en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico siempre y cuando no se cuestione su soberanía nacional.
«Para ayudarnos a disminuir la violencia en México es indispensable detener el tráfico de armas, y es fundamental que atiendan el grave problema de consumo de drogas en su territorio. Así como nosotros actuamos en el nuestro, ellos también deben romper las cadenas de distribución de drogas y el lavado de dinero que ocurre en Estados Unidos», ha remarcado la presidenta mexicana.
Si bien este tipo de advertencias han sido una constante en los últimos años desde que el partido Morena gobierna en México, estos dos últimos episodios de las relaciones con Estados Unidos han engordado el debate sobre las maniobras que el vecino del norte podría estar llevando a cabo entre bambalinas para influir en las elecciones de 2027, para las que el oficialismo es favorito.
La semana pasada, el Congreso sacó adelante con los votos del Gobierno y sus socios una reforma de la Constitución para anular elecciones tanto federales como estatales que hayan sido intervenidas de alguna forma por agentes extranjeros, siempre y cuando se pueda constatar con pruebas fehacientes que así ha sido.
/Colprensa.

