Mientras el país cuenta los días para el inicio del Mundial 2026 y la Selección Colombia ajusta los últimos detalles de su preparación, el equipo dirigido por Néstor Lorenzo protagonizó un gesto que trascendió el fútbol.
Lejos de los entrenamientos, las conferencias de prensa y la presión de la competencia, los jugadores realizaron una visita sorpresa a la Fundación Homi de Bogotá, dedicada a la atención de niños y adolescentes con cáncer.
La actividad no apareció en la agenda oficial ni fue promocionada en redes sociales. Sin cámaras, sin eventos protocolarios y sin anuncios previos, la delegación colombiana llegó al centro médico con un objetivo claro: compartir tiempo con los pequeños pacientes y brindarles una jornada diferente en medio de sus tratamientos.
La visita fue coordinada antes de la concentración definitiva del equipo para el Mundial. Los futbolistas recorrieron las distintas áreas del hospital, conversaron con los niños y sus familias, escucharon historias de vida y compartieron momentos cargados de emoción.
Además de su presencia, los integrantes de la Selección llevaron regalos como camisetas oficiales, balones autografiados, gorras y otros recuerdos que despertaron sonrisas entre los pacientes.
Muchos de ellos aprovecharon para tomarse fotografías, pedir firmas y conversar con los jugadores que habitualmente ven por televisión defendiendo los colores del país.
La Fundación Homi atiende cada año a más de 200 niños y adolescentes que enfrentan tratamientos oncológicos. Para ellos, la llegada de la Selección significó una pausa en una rutina marcada por consultas médicas, medicamentos y largas jornadas de recuperación. Por unas horas, el fútbol reemplazó las preocupaciones y permitió que los sueños ocuparan el primer lugar.
El gesto fue valorado por familiares, médicos y personal asistencial, quienes destacaron la sensibilidad de los futbolistas al dedicar parte de su tiempo a acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles.
Una vez finalizada la visita, la Selección regresó a su concentración sin emitir comunicados ni publicar imágenes oficiales. Sin embargo, el impacto de la jornada quedó reflejado en las sonrisas de los niños y en los recuerdos que permanecerán mucho más allá de cualquier resultado deportivo.
Antes de enfrentar el reto mundialista, Colombia disputó un partido distinto. Uno sin marcador, sin tribunas y sin trofeos, pero con una victoria enorme en solidaridad, empatía y humanidad. / COLPRENSA

