Elecciones por Colombia

Con este criterio todos debemos votar el próximo domingo por el candidato de nuestras preferencias, libre y democráticamente, sin presiones de ninguna índole. La situación del país debe mejorar y el respeto por la institucionalidad también.

No hemos sido afortunados con el actual gobierno, los problemas han crecido, igualmente la corrupción y será difícil encuadernar el país, máxime con la acción destructora de los violentos que irrespetan de manera continua vida, honra y bienes, a pesar de los anuncios de encontrarnos en camino de la Paz, cuando todo indica que ella es imposible de conseguir dialogando con la delincuencia.

Si como es lo más probable ninguno de los candidatos obtendrá la votación requerida para ganar la presidencia en la primera vuelta, lo lógico será encauzar el esfuerzo de conformar una gran coalición que en una segunda cita obtenga la mayoría requerida para la constitución de la administración que regirá los destinos de la Nación en el período 2026-2030.

Quienes acompañamos la campaña de Paloma Valencia pensamos que nuestra candidata reúne las condiciones que se requieren para corregir errores y adelantar un buen gobierno e invitamos a compartir nuestros anhelos de elegir bien, respetuosos como es obvio de los resultados que se reflejen en las urnas.

La democracia no se limita solamente al ejercicio del derecho al voto ni a la presencia en las urnas, pero esta es la base para el funcionamiento del Estado con respaldo popular y el don del acierto administrativo.

La decadencia de los partidos y movimientos políticos es ostensible y la ausencia de postulados ideológicos claros perjudicial, además absurdo el   clientelismo que impregna la actividad política; sin embargo, existen sectores de opinión respetables, compatriotas que piensan en un futuro mejor, en la conquista de una sociedad más justa e igualitaria, en avanzar hacia ella con sentido positivo.

La turbulencia de la demagogia, con mayor razón si se expresa desde el gobierno ocasiona inmenso daño, hemos estado expuestos a su imperio, que deseamos cese y ese es el sentido de nuestro voto. Cada día comprobamos más que las viles equivocaciones son producto de la demagogia, así se hayan efectuado en nombre del centro, de la izquierda o la derecha.

Los males de Colombia pueden curarse con más democracia. Comparto el criterio expuesto por Albert Einstein al expresar “Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado”.

*Exministro de Estado

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