El representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia, Claudio Tomasi, sostuvo durante el lanzamiento del proyecto Corredores de Resiliencia que por cada dólar invertido en prevención y planificación se ahorran entre 7 y 10 dólares en la atención de un desastre, un cálculo con el que pidió a los departamentos de planificación y a los ministerios de Hacienda destinar más recursos a la anticipación de los incendios forestales.
Tomasi afirmó que «esos son estudios contundentes que deberían convencer a los departamentos de planificación y a los Ministerios de Hacienda a invertir más y más en todo lo que es la prevención». El planteamiento se hizo este viernes, en el marco de la Plataforma Nacional para la Gestión de Riesgo de Desastres (PN26).
El proyecto Corredores de Resiliencia lo lidera el PNUD con financiación del Gobierno de Canadá por 15 millones de dólares canadienses. Tomasi indicó que contempla una fase que se extiende hasta 2029 y un impacto en 25 municipios distribuidos en cinco corredores estratégicos. La iniciativa se ejecuta en articulación con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Parques Nacionales Naturales, la Dirección Nacional de Bomberos (DNBC), la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Corporación Autónoma Regional de Nariño (Corponariño) y la Cámara de Comercio de Pasto.
Tomasi detalló que dos de esos corredores son el del oso, en Cundinamarca, que según indicó abastece de agua a 10 millones de personas, incluida la capital del país, y el corredor BioSur, en Nariño y Putumayo, que conecta la biodiversidad del Pacífico con la zona andina y la Amazonía. Explicó que el objetivo del programa es «el manejo de estos incendios forestales, o sea, la respuesta», y también la prevención.
El representante del PNUD señaló que en 2024 se pusieron en alerta más de 6.000 incendios forestales, que afectaron a 200 municipios. Precisó que, según los datos oficiales nacionales, entre el 10 y el 11 % de esos incendios se registró en Cundinamarca.
Tomasi indicó que la previsión climática condiciona el calendario del proyecto. «Todo nos hace pensar que la segunda parte de 2026 y en el 2027 posiblemente se extienda este fenómeno» de El Niño, afirmó, y agregó que se trata de un fenómeno «que trae sequía, y la sequía es un elemento que favorece y facilita los incendios forestales».
*Tres componentes: personas, naturaleza y financiamiento*
Tomasi expuso que el programa se sostiene en tres componentes: las personas, la naturaleza y el financiamiento. Sobre este último, mencionó la búsqueda de soluciones basadas en la naturaleza y citó como ejemplo una iniciativa de apicultura impulsada por la CAR de Cundinamarca, que, según dijo, aporta a la regeneración forestal y, al mismo tiempo, genera ingresos para las comunidades mediante la producción y comercialización de miel.
El representante del PNUD señaló que el trabajo con las comunidades locales es la base metodológica del organismo. «No creemos en las intervenciones de paracaidismo que vengan desde arriba, sino en las que se generen desde abajo», afirmó, y sostuvo que esa participación garantiza la relevancia y la sostenibilidad de los proyectos. Agregó que parte del trabajo busca que habitantes de los corredores se conviertan en bomberos voluntarios con capacidad de atender el fenómeno.
Sobre los resultados esperados al término de los tres años, Tomasi indicó que el proyecto busca una disminución de los incendios forestales en las áreas intervenidas, una mayor atención de los que ocurran, una menor pérdida de hectáreas de bosque y comunidades locales más organizadas y con posibilidades de ingresos.
*El respaldo de Canadá*
La embajadora de Canadá en Colombia, Elizabeth Williams, señaló que el proyecto “refleja el compromiso entre los dos países para enfrentar el cambio climático y sus impactos sobre las comunidades, los ecosistemas y los medios de vida”. Indicó que la iniciativa hace parte de un compromiso más amplio: bajo la presidencia de Canadá en el G7 el año pasado, ese país impulsó la cooperación internacional sobre los incendios forestales, y durante la visita a Colombia del ministro canadiense para el Desarrollo Internacional, en agosto, se anunció el proyecto.
«Creo que este año será un año difícil para Canadá y muchos países, ojalá no para Colombia, con los incendios», manifestó Williams. Tomasi agradeció la contribución financiera de Canadá y el acompañamiento político y técnico al proceso, y mencionó que la iniciativa se articula con otros financiamientos internacionales, como el del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) y el programa BIOFIN del PNUD.
La viceministra de Políticas y Normalización Ambiental del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Edith Bastidas Calderón, anunció la puesta en marcha del Sistema Nacional de Información, una plataforma en la que las entidades subirán sus datos sobre incendios forestales para consulta pública. Señaló que todas las entidades vinculadas dispondrán de información en esa herramienta.
*Parques Nacionales advierte posibles restricciones de ingreso*
El director general de Parques Nacionales Naturales de Colombia, Luisz Olmedo Martínez Zamora, advirtió que el ingreso de visitantes a parques podría restringirse durante el fenómeno de El Niño. «Cuando el ecosistema está muy seco, la ola de calor es muy alta o hay conatos de incendios, en cualquiera de esos casos debemos restringir el ingreso al parque», explicó.
Identificó como áreas de mayor vulnerabilidad El Tuparro, Cinaruco, la Vía Parque Isla de Salamanca, El Cocuy, zonas altas de la Sierra Nevada de Santa Marta y el Parque Los Nevados, donde se registró un incendio en 2024. Sobre el fenómeno climático afirmó: «Lamentablemente la ciencia nos indica que el fenómeno de El Niño se acerca y puede llegar a ser muy grave. La palabra clave se llama preparación».
Martínez Zamora indicó que el proyecto identificó cinco ejes de gestión, entre ellos mejorar la cantidad y la calidad de la información, aumentar la capacidad de respuesta de los equipos de bomberos, Parques Nacionales y Defensa Civil, mejorar la articulación con el nivel local e involucrar a las comunidades. Agregó que la entidad trabaja en la actualización de mapas de vulnerabilidad y riesgo, en la preparación de equipos de respuesta y en la instalación de infraestructura puntual, como reservorios y bebederos para especies como el oso, y señaló que ha dotado más de 35 brigadas.
El director expuso como referencia el incendio registrado en el Parque Nacional Natural Chingaza en febrero de 2025, un hecho que, según dijo, no ocurría desde hacía 12 años. Explicó que Parques Nacionales utilizó un software de simulación llamado Orotex, que con inteligencia artificial proyecta la expansión del fuego a partir del análisis de focos de calor.
Asimismo, detalló los escenarios calculados en ese caso. «Si lo controlamos en las primeras dos horas, la expansión va a ser de 12 hectáreas. Si nos demoramos cuatro horas, va a ser de 40 hectáreas. Y si nos demoramos más de ocho horas, puede tomar hasta 543 hectáreas», relató. La respuesta, en la que participaron las brigadas de Parques Nacionales y los cuerpos de bomberos de Choachí y San Juanito, permitió que se quemaran 40 hectáreas.
Martínez Zamora indicó que la restauración de un páramo puede tomar entre 10 y 20 años, según el tiempo que requiera el bosque para recuperar su funcionalidad. Sobre el origen del incendio de Chingaza, dijo que la causa fueron personas que pasaron por el sitio. «No sabemos si fueron turistas, parece que se pararon a ver la belleza del sitio y quizás prendieron una pequeña fogata o una colilla de cigarrillo», afirmó.
El director de Parques Nacionales recordó que las quemas agrícolas tradicionales deben restringirse en las zonas de mayor riesgo. «Cuando tú tienes un ecosistema seco y prendes una pequeña fogata, eso es como prender una fogata en gasolina, se sale de control», afirmó. Sobre las normas para visitantes, señaló que «no está permitido hacer fogatas, no está permitido hacer camping donde no está autorizado», y dijo que la entidad mantiene una campaña dirigida a comunidades indígenas, afro y campesinas que viven en zonas vecinas a las áreas protegidas, con la conformación de brigadas coordinadas con esas comunidades.
Durante el encuentro, el PNUD firmó dos declaraciones de interés y cooperación. En la primera, junto con la Dirección Nacional de Bomberos y con la Embajada de Canadá como observadora, el organismo manifestó su voluntad de fortalecer las capacidades nacionales, territoriales y comunitarias en prevención, monitoreo y reporte de incendios forestales. El documento lo firmaron Tomasi, la capitana en jefe Lina María Marín, directora general de la DNBC, y la embajadora Elizabeth Williams.
En la segunda declaración, el PNUD y Parques Nacionales Naturales se comprometieron a fortalecer la conservación de la biodiversidad y la restauración de ecosistemas. El texto enumera las áreas protegidas incluidas: el Santuario de Flora y Fauna Galeras, el Santuario de Flora y Fauna La Corota, el Distrito Nacional de Manejo Integrado Cabo Manglares Bajo Mira y Frontera, el Santuario de Flora Plantas Medicinales Orito Ingi Ande, el Parque Nacional Natural Chingaza y el Parque Nacional Natural Sumapaz. La declaración la firmaron Tomasi, Martínez Zamora y Williams como observadora.
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