Para volver a utilizar un término que empleó alguna vez el doctor Carlos Lleras Restrepo, el país está descuadernado y ahora, en medio de la campaña presidencial, el sector del denominado Pacto Histórico quiere agregar un factor más de desconcierto nacional con la propuesta de conseguir la aprobación de una Constituyente para modificar, sin explicar en qué consistirían las modificaciones, aspectos fundamentales de Carta de 1991, vigente, discutida y aprobada por cierto con participación activa de los voceros del M-19, a la cual se venía refiriendo en respaldo el actual presidente de la República, cuyo periodo de gobierno terminará en pocos días.
Colombia atraviesa por crisis profunda, azotada por la violencia, la corrupción, la pésima situación fiscal, la demagogia, la interinidad en el desempeño de personas no idóneas en muchos de los altos cargos públicos, de la incoherencia respecto de decisiones administrativas y, desde luego, con la aparición de divisiones peligrosas de diferente índole en numerosos sitios del territorio nacional.
Frente a ello lo primero, una vez elegido el próximo presidente, -que ojalá sea Paloma Valencia-, los miembros de partidos, de colectividades políticas, tienen que conseguir grandes acuerdos para solucionar problemas graves, como el de la Salud, o la urgencia de garantizar la vida, honra y bienes de los ciudadanos, sin proseguir los diálogos con grupos al margen de la ley que en lugar de la Paz Total producen el incremento del accionar de la subversión delictiva responsable de la comisión de delitos atroces contra la sociedad civil.
La tendencia a presumir que en los próximos años será un hecho la proliferación de divisiones debe conjurarse porque con independencia de que exista oposición es fundamental preservar la unidad nacional, evitando inclusive la aparición de movimientos que proclaman separaciones territoriales con el argumento de superar el centralismo y la falta de programas efectivos en beneficio de las regiones.
En una democracia hay opiniones diversas, la libertad de expresión cuenta y la opinión pública se pronuncia, pero en un planeta recalentado, con deterioro del medio ambiente, todavía sin haber encontrado la sustitución de la exploración y explotación de combustibles fósiles, crear roces inconsecuentes y deteriorar las labores de cubrimiento de necesidades de los habitantes de Colombia pregonando la destrucción de una civilización que no concluirá todavía su papel en el planeta, corresponde solamente a la incapacidad de dirigentes que no han sido capaces de desempeñar bien su actividad política, empeñados en aumentar enfrentamientos de clase en forma desorbitada y anacrónica.
Confiamos en que el actual proceso electoral concluya de manera positiva, en que los senadores y representantes recientemente elegidos trabajarán por la Nación bien y a tiempo y en que enterraremos cualquier intento de confusión que se presentaría con el curso de creación y votación inoportuna de la mentada Constituyente. Lo que falta es la sugerencia de utilizar la Inteligencia Artificial para reformar la Constitución. Unidad Nacional sí, embeleco de Constituyente No.

