El ente de control avanza en el seguimiento a obras estratégicas del Magdalena mediante espacios técnicos con las entidades responsables, donde se revisan riesgos, ejecución y cumplimiento de proyectos viales prioritarios.
Se desarrollan espacios de diálogo participativo para el seguimiento a proyectos de infraestructura vial orientados al control de la inversión pública, entre ellos la vía Plato–Tenerife, cuyo costo asciende a $61.449 millones.
La Contraloría General de la República adelanta en el departamento del Magdalena el fortalecimiento del seguimiento a proyectos estratégicos mediante la estrategia Salvando Obras, un modelo de control fiscal preventivo que busca acompañar desde etapas tempranas la ejecución de las obras públicas, mediante espacios de diálogo técnico y participativo con las entidades encargadas de su desarrollo.
Estos espacios reúnen a los diferentes actores institucionales vinculados a la planeación, contratación, interventoría y ejecución de los proyectos, con el propósito de revisar de manera integral el estado de avance de las obras, identificar posibles riesgos administrativos, técnicos o financieros, y promover acciones correctivas oportunas que contribuyan a la correcta utilización de los recursos públicos.
En el marco de esta estrategia, se realiza el seguimiento a iniciativas de infraestructura vial consideradas prioritarias para el departamento del Magdalena, entre ellas los viaductos Ciénaga–Barranquilla, con una inversión de $648.007 millones, y la vía Plato–Tenerife, que cuenta con recursos por $61.449 millones. Estas obras son objeto de especial atención por su impacto en la conectividad regional y su papel dentro de los corredores estratégicos del Caribe colombiano.
Los proyectos mencionados hacen parte de un conjunto de intervenciones orientadas a fortalecer la infraestructura vial del departamento, mejorar la articulación entre las subregiones norte y centro del Magdalena, y facilitar la integración con otros territorios del país. Su ejecución busca no solo optimizar la movilidad de personas y mercancías, sino también dinamizar las actividades económicas asociadas al transporte y al comercio.
El proceso de seguimiento incluye la verificación detallada del avance físico y financiero de cada obra, el análisis del cumplimiento de los cronogramas establecidos, la evaluación de la gestión contractual y la revisión del uso eficiente de los recursos asignados. Asimismo, se identifican alertas tempranas que puedan incidir en la ejecución normal de los proyectos, con el fin de adoptar medidas preventivas que eviten retrasos, sobrecostos o incumplimientos contractuales.

