ARTEMIS II: Misión que inspira a la humanidad

Los estadounidenses Reid Wiseman, Víctor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen, viajaron más lejos de la Tierra e hicieron historia al convertirse en los humanos que más lejos han viajado al espacio, a una distancia de 406.771 kilómetros de la Tierra.

Tras completar su sobrevuelo lunar, la tripulación de Artemis II logró un amerizaje en el Pacífico, frente a la costa de California, el viernes

La llegada de los astronautas de la misión Artemis II marcó un momento simbólico para la exploración espacial: el regreso seguro a la Tierra no solo cierra una fase crucial del programa, sino que reabre el sueño colectivo de volver a la Luna después de décadas. Aunque no se trata de pisar su superficie, pero sí de un paso más a un objetivo mucho más ambicioso: conquistarlo.

A principios de esta semana, los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen, viajaron más lejos de la Tierra e hicieron historia al convertirse en los humanos que más lejos han viajado al espacio, a una distancia de 406.771 km de la Tierra, 6.000 km más que el de la tripulación del Apolo 13 en 1970.

Desde allí, la vista del planeta fue «absolutamente sobrecogedora», señaló en su momento Jenni Gibbons, encargada de las comunicaciones con la tripulación.

Su travesía ha sido rica en hitos y ha dado lugar a impresionantes y cautivantes imágenes. Por ejemplo, captaron el «amanecer de la Tierra» («Earthrise»), inmortalizando un «atardecer» de nuestro planeta.

También fotografiaron la cara oculta de la Luna, fueron testigos de un eclipse solar y alcanzaron a bautizar un cráter en honor a la fallecida esposa del comandante de la misión, Reid Wiseman.

«Es un punto brillante en la Luna. Y nos gustaría llamarlo Carroll», dijo el astronauta canadiense Jeremy Hansen en una transmisión en vivo. La tripulación de Artemis II bautizó otro cráter como «Integrity», el nombre que han dado a su nave espacial.

La tripulación pudo ver regiones que hasta ahora solo habían sido captadas por dispositivos robóticos de imagen.

Sin duda, Artemis II representa, en esencia, un “salto intermedio”. Aunque desde un principio la misión no contemplaba el alunizaje, sí pone de nuevo a la humanidad en órbita lunar, mientras se espera completar el objetivo final.

Colombia tuvo una participación importante en el Artemis desde la NASA: Diana Trujillo, directora de vuelo, y Liliana Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación de la cápsula Orión

COLOMBIA TAMBIÉN MIRA AL ESPACIO

En medio de este panorama global, Colombia también tiene un lugar importante en la esfera espacial. Actualmente, al menos dos colombianas participan en el programa Artemis de la NASA, destacándose Diana Trujillo, quien se desempeña como directora de vuelo, y Liliana Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación de la cápsula Orion.

Diana Rojas, directora de la Asociación de Astronomía de Colombia (Asasac), destacó que la presencia de estas dos colombianas en la misión no solo representa un logro individual, sino una fuente de inspiración colombiana.

“La expectativa es que, a medida que avancen las misiones, especialmente con Artemis III, aumente la participación de científicos colombianos en estos proyectos de talla mundial”, expresó Rojas.

Mientras Artemis II queda atrás con su exitoso retorno, el mundo científico ya mira hacia adelante. El camino hacia la Luna es largo, pero cada misión construye las bases de un objetivo mayor: llegar a Marte.

Pero, ¿qué viene después de Artemis II? la directora del Asasac, explicó que pisar de nuevo la Luna llevará años.

“Viene Artemis III, que tampoco va a alunizar, será hasta el Artemis IV, se supone que será en el 2028, pero finalmente creo que es un gran paso, recordemos que después de las misiones Artemis, vamos a continuar con el programa Marte. Por ello, la Luna se va a convertir en una especie de aeropuerto espacial, una base para poder llegar a Marte, pero requiere de un desarrollo y esfuerzo tecnológico grande”, detalló.

Diana Rojas destacó que, en Colombia, la investigación en astronomía avanza principalmente gracias a las universidades. “La Universidad Nacional de Colombia lidera procesos importantes desde su Observatorio Astronómico y recientemente abrió el primer postdoctorado en astronomía del país. Por su parte, la Universidad de Antioquia ofrece un pregrado en astronomía, consolidándose como una de las pocas instituciones en Latinoamérica con este tipo de formación. A pesar de estos avances, el panorama sigue siendo limitado”, resumió.

Este escenario ha generado que muchos científicos colombianos salgan al exterior para seguir desarrollando sus carreras, ante la falta de infraestructura y financiación local.

Ante este contexto, Asasac cumplen un papel fundamental: acercar la ciencia a la ciudadanía. Su labor no se centra únicamente en la investigación, sino en despertar vocaciones.

“Actividades como observaciones con telescopios en colegios o eventos masivos han demostrado su impacto. La primera vez que alguien observa el cielo por un telescopio puede cambiar su vida”, asegura la directora de la Asociación de Astronomía de Colombia.

Un ejemplo claro es el Festival de Astronomía de Villa de Leyva, que ya suma 29 ediciones y se ha consolidado como uno de los eventos más importantes del país en divulgación científica. En su más reciente edición, reunió a miles de visitantes, ofreció más de 30 conferencias y puso sobre la mesa temas clave como el astroturismo y la contaminación lumínica.

El evento también contó con invitados internacionales, incluyendo expertos españoles líderes en la promoción del turismo astronómico y la protección de cielos oscuros.

UN REGRESO ALENTADOR

El programa Artemis, nombrado en honor a la diosa hermana gemela de Apolo, avanza en su objetivo de probar las tecnologías necesarias para poder enviar humanos a Marte, un viaje mucho más largo. Una ambición de por sí desafiante, que también enfrenta la presión de que China no lo haga antes.

Por ahora, la NASA goza de un alivio por lograr enviar de nuevos astronautas lejos en el espacio, por primera vez desde el final del programa Apolo en 1972, tras años de retrasos y dudas.

Los objetivos de Artemis II era verificar que tanto el cohete como la nave espacial estén en perfecto estado de funcionamiento, con la esperanza de allanar el camino para un regreso y un alunizaje en dos años.

Ese plazo causa escepticismo entre los expertos, en parte porque depende de los avances tecnológicos del sector privado.

Mientras tanto, esta primera misión tripulada de un programa que ha costado decenas de millas de millones de dólares y ha sufrido numerosos contratiempos y retrasos, busca revivir la pasión espacial de los estadounidenses.

El comandante Reid Weisman dijo que la tripulación esperaba poder «aunque solo fuera por un momento, lograr que el mundo se detuviera y recordara que este es un planeta hermoso en un lugar muy especial de nuestro universo».

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