Jesús Henrique Chiquillo, oriundo de Santa Marta y residente del barrio El Pando, fue confirmado como la cuarta víctima del Magdalena en el accidente del avión Hércules. Su fallecimiento aumenta el dolor en el departamento.
La confirmación del fallecimiento del militar samario fue comunicada a su madre, quien reside en Cartagena, Bolívar, mientras que Jesus Chiquillo, vivía en el barrio El Pando, en Santa Marta, donde hoy su muerte genera consternación.
El número de víctimas del departamento del Magdalena en la tragedia del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, siniestro que dejó un total de 70 militares fallecidos, continúa en aumento. En la noche de ayer, las autoridades confirmaron el fallecimiento de Jesús Henrique Chiquillo, oriundo de Santa Marta, con lo que la cifra de magdalenenses muertos en este accidente aéreo asciende a cuatro.
La nueva víctima residía en el barrio El Pando, en la capital del Magdalena, donde era ampliamente conocido por familiares, amigos y vecinos que hoy lamentan su partida. La confirmación de su deceso se produjo luego de que su madre recibiera una llamada oficial en la que le informaron sobre lo ocurrido. Se conoció que la mujer actualmente reside en Cartagena, aunque durante varios años vivió junto a su hijo en Santa Marta.
La muerte de Jesús Henrique Chiquillo se suma a la de otros uniformados del departamento que perdieron la vida en este accidente. Entre ellos se encuentra Urbano Junior Pertuz Martínez, natural de Aracataca, quien integraba el Batallón de Selva N° 49 del Ejército Nacional con sede en La Tagua, y que al momento del siniestro se disponía a iniciar un periodo de descanso.

Asimismo, figura Luis Antonio López Orozco, oriundo de Puebloviejo, soldado profesional con 16 años de servicio en las Fuerzas Militares, quien había sobrevivido inicialmente al accidente, pero falleció posteriormente mientras recibía atención médica especializada en el Hospital Militar Central de Bogotá.
A estas pérdidas se suma la del patrullero de la Policía Nacional, Carlos Elías De La Cruz Gutiérrez, de 23 años y oriundo del corregimiento de RíoFrío, en Zona Bananera, quien fue rescatado con vida tras el impacto de la aeronave, pero horas más tarde murió debido a la gravedad de sus heridas.
En medio de esta tragedia, también se ha confirmado la existencia de sobrevivientes, entre ellos el soldado Duván Varela Mariano, natural de Puebloviejo, quien fue auxiliado por civiles que lo trasladaron desde el lugar del accidente hasta un centro médico, donde permanece bajo observación tras haber logrado sobrevivir al siniestro.
SIGUE EL DOLOR EN EL DEPARTAMENTO
El accidente aéreo, ocurrido en zona rural de Puerto Leguízamo, Putumayo, ha sido catalogado como uno de los más graves de los últimos años en el país, debido al alto número de uniformados que se transportaban en la aeronave y a la magnitud de la emergencia registrada tras el impacto.
La tragedia ha generado un profundo impacto en el Magdalena, donde distintas comunidades hoy lloran la pérdida de varios de sus hijos, cuyas historias de vida han salido a relucir en medio del dolor de sus familiares y allegados.
En el caso de Jesús Henrique Chiquillo, su fallecimiento ha causado especial conmoción en Santa Marta, donde creció y construyó lazos cercanos. Personas de su entorno lo recuerdan como un joven con aspiraciones y proyectos, cuya vida se vio truncada de manera inesperada.
INVESTIGACIÓN Y ATENCIÓN A FAMILIAS
Mientras tanto, el comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, el general Carlos Fernando Silva, informó que continúan adelantando las investigaciones para esclarecer las causas del accidente del avión Hércules, ocurrido en una zona de difícil acceso, lo que ha complicado las labores de inspección y recolección de información.
De igual forma, las Fuerzas Militares y entidades del orden nacional mantienen el acompañamiento a las familias de las víctimas, tanto en el proceso de identificación como en la entrega de los cuerpos, labores que se realizan con el apoyo del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
En paralelo, varios de los uniformados que resultaron heridos permanecen recibiendo atención médica en diferentes centros asistenciales del país, mientras se actualizan de manera constante las cifras oficiales de víctimas. Con cada nueva confirmación, el impacto de esta tragedia se profundiza en el Magdalena, donde el dolor colectivo crece ante la pérdida de quienes hacían parte de las Fuerzas Militares y de Policía, y que hoy son recordados por sus familias y comunidades.

