Los cultivos de patilla, ahuyama, frijol y maíz en el predio El Limón contribuyen a la seguridad alimentaria de la comunidad, ofreciendo productos locales y fortaleciendo la autonomía alimentaria de las familias.
Son 111 hectáreas que han sido aprovechadas por campesinas y campesinos para generar ingresos, a partir de un trabajo mancomunado, y aportar al consumo local.
El predio El Limón, ubicado en el municipio de Plato, inició su fase productiva con la recolección y comercialización de cosechas por parte de familias campesinas beneficiarias de la Agencia Nacional de Tierras (ANT). Esta etapa marca un paso importante en la consolidación de la Reforma Agraria en la región, al permitir que los beneficiarios aprovechen directamente los terrenos adjudicados para generar ingresos y fortalecer la seguridad alimentaria local.
Según la información suministrada, en agosto de 2025 la ANT adjudicó 111 hectáreas a integrantes de la Asociación de Agricultores de la Playa El Bote (Agribote). Las familias comenzaron labores agrícolas de manera colectiva, organizando jornadas de siembra, riego y mantenimiento de los cultivos. Entre los productos establecidos en el terreno se encuentran patilla, ahuyama, frijol y maíz, alimentos que actualmente están siendo comercializados en el mercado local, lo que ha permitido dinamizar la economía rural y ofrecer alternativas de sustento sostenibles a las comunidades beneficiarias.
La entrega del terreno se realizó mediante el mecanismo de compra directa, luego de que fuera ofertado a la ANT en una rueda de negocios promovida por la entidad. Este tipo de procesos busca facilitar acuerdos confiables entre propietarios de tierras y el Gobierno nacional, agilizando la adquisición de predios y fortaleciendo los objetivos de la Reforma Agraria. Las ruedas de negocios se consolidan como espacios estratégicos de negociación y confianza, que permiten a los campesinos acceder a tierras de manera transparente y legal.
Uno de los beneficiarios, Exequiel Teherán, señaló que la entrega de las tierras permitió a las familias iniciar procesos productivos en el predio adjudicado, generando empleo, autonomía económica y arraigo en la comunidad. Según Teherán, contar con un terreno propio les ha brindado la oportunidad de planificar cultivos, organizar jornadas de trabajo colectivo y proyectar un futuro más estable para sus familias.
Por su parte, el director territorial de la ANT Caribe, Damián Marañón Romero, indicó que actualmente las familias desarrollan diversas actividades agrícolas en el terreno recibido, cumpliendo con las metas productivas previstas por la entidad. Marañón destacó que la ANT continúa acompañando a los beneficiarios con asistencia técnica, capacitación y seguimiento a las actividades productivas, asegurando que los procesos se ejecuten de manera eficiente y contribuyan al fortalecimiento del campo en la región.

