En el Teatro Santa Marta, el alcalde Carlos Pinedo; el rector de la Universidad del Magdalena, Pablo Vera y miembros de la comunidad educativa, lanzaron y firmaron el documento que le da vida al Plan Decenal de Educación. /MONTINER ALVIS
En la próxima década niños, niñas y adolescentes de las 73 Instituciones Educativas Distritales y tres Centros Educativos urbanos y rurales de la ciudad, se verán beneficiados con el derrotero que tomarán con esta estrategia.
En los acrílicos de las escuelas y colegios de Santa Marta, se escribe a partir de ahora una nueva lección: el futuro de la educación pública y su camino a la excelencia con el nuevo Plan Decenal de Educación, que fue presentado ayer en un evento liderado por el alcalde Carlos Pinedo Cuello.

Las aulas de clases contarán ahora con un nuevo compromiso de los encargados de impartir lecciones, los estudiantes, los directivos y la capacidad ejecutiva del Distrito, acompañado de la academia y lo social de las empresas como Cenit.
Dicho compromiso es llegar a la tan anhelada excelencia, la misma que por años fue ‘caballo de batalla’ de los que aspiraban a lo público, pero que con las alianzas y el compromiso de la Alcaldía de Santa Marta; la Universidad del Magdalena lierada por su rector Pablo Vera y l empresa Cenit, será una realidad.
Fue así como en el Teatro Santa Marta, se hizo el lanzamiento del Plan Decenal de Educación del Distrito de Santa Marta 2025–2035.

Este Plan constituye un instrumento estratégico de política pública que definirá las metas y acciones para fortalecer la calidad, equidad y pertinencia del sistema educativo de la ciudad durante los próximos diez años.
El acto contó con la presencia del alcalde de Santa Marta, Carlos Pinedo Cuello; el rector de la Universidad del Magdalena, Pablo Vera Salazar; y la secretaria de Educación Distrital, Sandra Muñoz, quienes reafirmaron el compromiso institucional con el fortalecimiento del sistema educativo en la ciudad.

En medio de la firma del compromiso: “De aquí empieza la calidad”, el alcalde Carlos Pinedo resaltó que “siempre lo he dicho, la unión de voluntades, el trabajo en equipo es el que ha hecho exitosa esta administración, y esta es una iniciativa construida en alianza con la Universidad del Magdalena y con el respaldo del sector privado a través de Cenit Transporte y Logística de Hidrocarburos S.A.S”.

“El Plan Decenal será la hoja de ruta que permitirá contar con un diagnóstico claro del sector y establecer soluciones concretas para cerrar brechas, fortalecer la calidad académica, mejorar la infraestructura y ampliar la cobertura educativa, beneficiando a estudiantes, padres de familia y docentes”, resaltó el Alcalde.
A su turno, el rector de la Universidad del Magdalena, Pablo Vera Salazar, resaltó la importancia de “vincular a las instituciones de educación superior en la construcción de políticas públicas educativas, mientras que la secretaria Sandra Muñoz enfatizó que el documento es resultado de un proceso participativo que recoge las voces de docentes, estudiantes, padres de familia y expertos”.

El Plan Decenal de Educación 2026-2036 establece lineamientos orientados al mejoramiento de la calidad educativa, la ampliación de cobertura, el fortalecimiento de la formación docente, la incorporación de nuevas tecnologías y la promoción de una educación con enfoque diferencial e inclusivo.
“Con este lanzamiento, Santa Marta dio un paso histórico hacia la consolidación de una visión educativa a largo plazo, orientada a garantizar mayores oportunidades y mejores condiciones de aprendizaje para las actuales y futuras generaciones”, dijo el ingeniero Vera Salazar.

A su turno, el magíster Roberto Aguas, director de este programa en la Universidad del Magdalena, añadió que se trata de “trazar una bitácora, una hoja de ruta para que todos participemos todos los miembros de la comunidad educativa en decidir los retos que tiene el sector educativo en el Distrito de Santa Marta”.
BENEFICIAR TODA LA COMUNIDAD EDUCATIVA
El evento convocó a estudiantes, docentes, coordinadores, rectores, padres de familia, entre otros actores importantes de la comunidad educativa que recopilan las 73 Instituciones Educativas Distritales y tres Centros Educativos urbanos y rurales del Distrito.
Así mismo, estuvieron representantes de sectores sociales, productivos, académicos, comunitarios de la ciudad de Santa Marta, quienes serán testigos del inicio de la transformación de la educación y de un proceso que trazará la hoja de ruta de la formación samaria desde la vigencia pasada hasta el año 2035.

Los estudiantes también opinaron, asegurando que “va a ser bueno porque permite que la educación sea una prioridad y mejore la calidad en los colegios y escuelas de Santa Marta”, precisó la estuante del Liceo del Sur, Dayana Vanegas.
Este documento será el gran pacto educativo que proyecta a la ciudad hacia un futuro de desarrollo sostenible, equidad y excelencia.
LA EDUCACIÓN EN EL CENTRO
En una ciudad que ha aprendido a resistir tempestades —sociales, económicas, climáticas y de todas las violencias, desde la política hasta las más comunes—, la educación vuelve a ponerse en el centro de la conversación pública. No como consigna, no como discurso repetido, sino como proyecto concreto, estructurado, medible y con horizonte claro: diez años.

En Santa Marta, la construcción del Plan Decenal de Educación 2026–2036 no fue un acto protocolario más. Fue una declaración colectiva de madurez institucional. Un ejemplo de ciudad que entiende que el desarrollo no se improvisa, se planifica.
Y en esa escena, la Universidad del Magdalena asumió un papel que trasciende la academia: el de articulador de futuro. Por ello se ha trazado conjuntamente con el Distrito una hoja de ruta para cerrar brechas

“El Plan Decenal será la hoja de ruta que permitirá contar con un diagnóstico claro del sector y establecer soluciones concretas para cerrar brechas, fortalecer la calidad académica, mejorar la infraestructura y ampliar la cobertura educativa, beneficiando a estudiantes, padres de familia y docentes”, afirmó el alcalde Carlos Pinedo Cuello.
No es menor la expresión “cerrar brechas”. En una ciudad donde conviven zonas turísticas de alto perfil con sectores históricamente marginados, la desigualdad educativa es una realidad palpable. Escuelas con déficit de infraestructura, necesidades tecnológicas urgentes, formación docente que requiere actualización constante.
El Plan Decenal nace precisamente de ese diagnóstico: reconocer lo que duele para intervenir con soluciones concretas.
Aquí no se habló de promesas etéreas. Se habló de metas medibles, de cronogramas, de indicadores de calidad, de cobertura y de permanencia escolar.
LA UNIVERSIDAD COMO CONCIENCIA PÚBLICA
En tiempos donde la universidad pública enfrenta retos, la Universidad del Magdalena reafirma su rol como conciencia crítica y motor de transformación territorial.
El rector Pablo Vera Salazar fue enfático: es indispensable “vincular a las instituciones de educación superior en la construcción de políticas públicas educativas”.

Esa frase encierra una verdad estructural: las políticas públicas no pueden diseñarse desde escritorios aislados. Requieren investigación, datos, análisis técnico y diálogo social. Y en esa ecuación, la universidad no es invitada de piedra; es protagonista.
Durante la formulación del Plan Decenal, la academia aportó estudios, sistematización de información, mesas técnicas y acompañamiento metodológico. No se trató de respaldar políticamente una iniciativa, sino de blindarla técnicamente.
Ese es el ejemplo de ciudad: cuando la política escucha a la academia y la academia se compromete con lo público. No hay dudas que se trata de un proceso participativo que legitima.
La secretaria de Educación, Sandra Muñoz, subrayó que el documento es resultado de un proceso participativo que recoge las voces de docentes, estudiantes, padres de familia y expertos. Y ese detalle no es accesorio.
TRABAJO ARTICULADO
Durante meses se desarrollaron mesas de trabajo, foros abiertos, consultas sectoriales y espacios de deliberación. Profesores que hablaron de sobrecarga laboral. Padres que expusieron dificultades económicas. Estudiantes que reclamaron conectividad y bienestar.
Esa suma de voces es lo que le da legitimidad al Plan. No es una imposición vertical. Es una construcción colectiva.
En una región donde históricamente muchas decisiones se han tomado sin consulta real, este proceso marca una diferencia.
LOS EJES DEL FUTURO EDUCATIVO
El Plan Decenal de Educación 2026–2036 establece lineamientos claros:
Mejoramiento de la calidad educativa.
Ampliación de cobertura.
Fortalecimiento de la formación docente.
Incorporación de nuevas tecnologías.
Educación con enfoque diferencial e inclusivo.
Cada uno de estos ejes responde a desafíos concretos.
Calidad significa resultados de aprendizaje, pero también bienestar escolar. Cobertura implica llegar a zonas rurales y barrios periféricos. Formación docente reconoce que el maestro es el corazón del sistema. Tecnología no es moda; es herramienta para la equidad. Enfoque diferencial es justicia social aplicada al aula.

En una ciudad multicultural, con comunidades indígenas, población afrodescendiente y sectores vulnerables, la educación inclusiva no es un lujo ideológico: es una obligación ética.
CIUDAD QUE PIENSA A LARGO PLAZO
“Con este lanzamiento, Santa Marta dio un paso histórico hacia la consolidación de una visión educativa a largo plazo”, expresó el ingeniero Vera Salazar. Y la palabra clave es “largo plazo”.
En Colombia —y particularmente en las regiones— muchas políticas mueren con los periodos administrativos. Cambia el alcalde, cambia el rumbo. Se reinician procesos. Se pierden avances.
Un Plan Decenal rompe esa lógica. Obliga a la continuidad. Invita a la corresponsabilidad de futuras administraciones. Es una apuesta por la institucionalidad.
Y en eso, la Universidad del Magdalena juega un papel estratégico: será garante técnico, observador crítico y aliada permanente en la evaluación de resultados.
EDUCACIÓN COMOPROYECTO DE CIUDAD
Santa Marta no puede seguir dependiendo exclusivamente del turismo y los servicios. Necesita diversificar su economía, fortalecer su tejido productivo y generar empleo de calidad. Eso empieza en las aulas. Un sistema educativo robusto impacta directamente en:
Emprendimiento local, innovación tecnológica, formación técnica y profesional pertinente.
Cuando una ciudad invierte en educación, invierte en estabilidad. Y cuando una universidad pública respalda ese proceso, envía un mensaje poderoso: la educación superior no vive de espaldas al territorio.
COLABORACIÓN INSTITUCIONAL ES LA CLAVE
Más allá del documento, lo más valioso es la articulación.
Distrito, Secretaría de Educación, Universidad del Magdalena, la empresa Cenit, docentes, padres y estudiantes sentados en la misma mesa.
En tiempos de polarización nacional, este ejercicio demuestra que es posible construir consensos en lo local. No se trata de uniformidad ideológica. Se trata de prioridades compartidas. La educación se convirtió en punto de encuentro.
UN EJEMPLO PARA LA REGIÓN CARIBE
En el Caribe colombiano, donde persisten indicadores preocupantes en cobertura y calidad educativa, el caso de Santa Marta puede convertirse en referente.
La planificación decenal con respaldo académico podría replicarse en otros municipios del Magdalena y departamentos vecinos.
Entonces, la clave está en tres elementos:
Diagnóstico serio, participación real, compromiso institucional sostenido. Sin esos pilares, los planes quedan en papel. Con ellos, se convierten en herramientas de transformación. La responsabilidad que comienza ahora
El lanzamiento fue el punto de partida, no la meta. Ahora viene lo más complejo: ejecutar, evaluar, corregir, sostener.
El Plan Decenal 2026–2036 no puede ser archivo digital ni folleto institucional. Debe traducirse en escuelas mejoradas, docentes capacitados, estudiantes con acceso a tecnología y reducción tangible de brechas.
La Universidad del Magdalena tendrá allí un rol permanente: acompañar, investigar, medir impacto y exigir coherencia.
Ese es el verdadero respaldo a proyectos de futuro: no aplauso pasajero, sino compromiso continuo.
En una ciudad marcada por desafíos estructurales, la construcción del Plan Decenal de Educación representa algo más que política pública. Representa madurez. Representa diálogo. Representa esperanza sustentada en planificación.
Porque cuando una ciudad entiende que su futuro se escribe en las aulas, deja de improvisar destino y comienza a construir historia.

