La recolección de basuras, servicio que da vergüenza

Ni con el ultimátum del alcalde Carlos Pinedo Cuello, se ha logrado que la empresa Atesa mejore el servicio de  recolección de basuras en Santa Marta.

´Se trata de una operación descarada, antitécnica, que le está provocando una emergencia sanitaria a la ciudad de incalculables consecuencias´, denuncia el concejal Juan Carlos Palacio.

Por donde se le mire, lo que viene haciendo la empresa Atesa con Santa Marta no solo es un descaro, sino un despropósito con una ciudad que merece respeto. Hoy tenemos un servicio de aseo deteriorado, contaminante que se ha convertido en el mayor dolor de cabeza para la ciudad. La acumulación de basuras por doquier, en los separadores, las esquinas, las avenidas, los contenedores desbordados y las rutas que no se cumplen muestran una realidad que los samarios denuncian una y otra vez, sin que hasta ahora haya cambios por parte de la empresa que se hizo al contrato en una tenebrosa madrugada y donde se contó con ña alcahuetería de una Agente Interventora de la Essmar que le ocultó a la alcaldesa de entonces, Virna Jhonson el negocio que le estaba ocultando a la ciudad con el traspaso del contrato de Interaseo, a su gemela, Atesa. Desde entonces, una cadena de negligencia ha rodeado la prestación del servicio. La incompetencia para enfrentar el problema ha llamado la atención en numerosas ocasiones del Concejo Distrital.

En diálogo con RADIOHOY.COM, el concejal Juan Carlos Palacio Salas dejó claro que la situación del aseo en la ciudad no admite soluciones a medias. La permanencia del operador no puede darse por descontada, y la responsabilidad de esta crisis recae tanto en Atesa como en quienes deben vigilar su gestión o ejecución del contrato, en este caso de la Essmar.

“Nosotros creemos que el mejor castigo de la entidad es no darle la oportunidad de dar una ampliación de la concesión que vence el año entrante, porque claramente ha mostrado una negligencia, una ineficiencia en su operación”, afirmó Palacio, dejando claro que el problema trasciende lo visible en las calles.

El cabildante explicó que el debate no se limita al vaciado de contenedores ni a la frecuencia de las rutas; se trata de un modelo completo que, en su opinión, ha fallado estructuralmente. La contenerización, concebida como un mecanismo para mejorar la recolección, no ha funcionado como se esperaba. La falta de inversión en vehículos y la operación deficiente han impedido que el sistema cumpla con su objetivo´, señaló.

“Creo que en gran parte la contenerización fracasó por la mala operación, la no inversión en la consecución y entrega de algunos vehículos para que la operación sea óptima en Santa Marta”, señaló, dejando claro que el problema no es solo logístico, sino de planeación y compromiso empresarial.

SUPERVISIÓN BAJO LA LUPA Y ADVERTENCIAS SIN EFECTO

El concejal Palacio no dejó de lado a la ESSMAR, la entidad encargada de supervisar que Atesa cumpla con sus obligaciones. Para Palacio, la supervisora ha aportado a la problemática en lugar de controlarla. “Ha generado una problemática más que no la teníamos antes”, afirmó, cuestionando la efectividad del control, especialmente considerando que la ESSMAR se encuentra bajo intervención de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. Aun con este nivel de vigilancia, la percepción de los ciudadanos es que las fallas persisten, sin que se traduzcan en mejoras reales en el componente de aseo. ´Pareciera que la Superservicios estuviera amangualada con Atesa, no actúa, no investiga, no sanciona, es un espectador más en medio de esta grave crisis´, señaló.

EL LLAMADO DEL ALCALDE

Ni siquiera el reciente ultimátum del alcalde Carlos Pinedo Cuello, quien advirtió a Atesa que debía mejorar el servicio o abandonar la operación en la ciudad, ha surtido efecto. La empresa ha hecho caso omiso y continúa inoperante, como si supiera que nadie podrá ponerla en cintura.

Con ello, Atesa sigue burlándose de los usuarios, de la ciudadanía, de la administración Distrital, de los órganos de control, y de su interventor, la Essmar. ´Y lo hacen porque saben que no les pasará nada´, dijo Palacio,

AUSENCIA DE INVERSIONES

Uno de los puntos más delicados es la ausencia de inversiones en vehículos y equipos, necesarios para mantener la frecuencia y continuidad de las rutas. “Es una operación descarada que hoy no está entregando beneficios al ciudadano o por lo menos una normalidad en la operación. Hoy no vemos ninguna intención incluso en inversiones; llámese en la compra de carros operadores para que puedan tener continuidad en la frecuencia; no hay intención de que puedan hacer alguna inversión, pienso yo porque ya la concesión está a punto de terminar y no tienen intención de hacer esas inversiones”, subrayó.

Por otra parte el concejal Juan Carlos Palacio enfatizó que esta situación no solo cuestiona la eficiencia actual de la empresa, sino también la voluntad de fortalecer el servicio en la etapa final del contrato. Para él, el primer paso correctivo debería ser claro y es que el Distrito no permita una ampliación de la concesión ni que la empresa participe en una nueva convocatoria.

Más allá de los debates políticos, lo que está en juego es la salud pública, la imagen de la ciudad y la confianza de los samarios, que pagan un pésimo servicio. La acumulación constante de basuras afecta barrios, zonas comerciales y corredores turísticos, mientras la percepción de inoperancia institucional crece. Santa Marta reclama eficiencia, control y decisiones firmes. Y mientras no haya correctivos estructurales, la tensión entre ciudadanos, operador y autoridades seguirá en aumento, con calles que siguen marcando la urgencia de una solución real y definitiva.

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