La creciente del río Mendihuaca, alimentada por las lluvias de la noche anterior, destruyó el pedraplén provisional que se construía tras el colapso del puente, agravando la emergencia vial en la Troncal del Caribe.
Tras el colapso del puente sobre el río Mendihuaca, las intensas lluvias de las últimas horas arrasaron la estructura provisional en construcción.
Las fuertes precipitaciones registradas la noche del lunes volvieron a golpear con dureza las obras de emergencia en el sector del río Mendihuaca,donde autoridades adelantan intervenciones tras el colapso del puente principal que comunica Magdalena con la Guajira
Según reportes locales, la creciente del afluente fue tan intensa que arrastró y destruyó gran parte del terraplén provisional sobre el lecho del río —conocido como pedraplén— que se había iniciado como solución transitoria para restablecer el flujo vehicular. Las piedras, arena y estructura granular instalada quedaron totalmente devastadas por la fuerza del agua.

Los habitantes y transportadores de la Troncal del Caribe han compartido videos y denuncias en redes sociales mostrando la magnitud del daño causado por la lluvia, mientras las autoridades se esfuerzan por evaluar nuevamente la situación y replantear la intervención. Esta segunda afectación complica aún más la conectividad, justo cuando la solución provisional era la prioridad para evitar el aislamiento de comunidades y la crisis comercial.
La caída del puente original el pasado 3 de febrero, tras un aumento repentino del caudal del río, ya había dejado incomunicada gran parte de la región y golpeado sectores como el turismo, el comercio y el transporte. Desde entonces, se ha trabajado en habilitar un paso alterno temporal mientras se instala un puente metálico definitivo.
Pese a los esfuerzos institucionales, la nueva destrucción del pedraplén evidencia la magnitud de la emergencia natural y la fragilidad del corredor. Comerciantes y operadores turísticos han advertido que cada día sin una solución funcional representa pérdidas económicas significativas en una zona que depende críticamente del tránsito entre departamentos.
Autoridades del Instituto Nacional de Vías, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y gobiernos departamentales trabajan en coordinación para revaluar la estructura y buscar alternativas que resistan las condiciones climatológicas, mientras instan a la comunidad a mantener precaución y evitar transitar por sectores inestables.
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