El obispo de la Diócesis samaria, monseñor José Mario Bacci Trespalacios cuando imponía la Cruz de Ceniza a los feligreses.
Con mucha alegría y devoción, los samarios e hijos adoptivos de esta ciudad, asistieron a la ceremonia de Miércoles de Ceniza en la Catedral Basílica de Santa Marta.
La misa e imposición de la cruz de ceniza a los feligreses estuvo a cargo de monseñor José Mario Bacci Trespalacios, Obispo de la Diócesis samaria, con el acompañamiento de los sacerdotes, José Javier Garcerant Castro y Oscar Rendón Acosta.
Es de resaltar que en los tres horarios que se celebró la Eucaristía, la Catedral Basílica recibió a muchos feligreses dispuesto a vivir este tiempo de Cuaresma con mucho entusiasmo y ante todo devoción, dispuestos a lograr una verdadera conversión.
A continuación, el mensaje que este Miércoles de Ceniza nos entregó monseñor José Mario Bacci Trespalacios, para que como creyentes vivamos una Cuaresma coherente con nuestra fe católica:
“Con el Miércoles de Ceniza damos inicio en la Iglesia Católica al tiempo litúrgico fuerte de la Cuaresma, el nombre de este tiempo litúrgico, Cuaresma, proviene del latín que significa 40 días, es precisamente esta jornada de 40 días, que la iglesia vive como un camino de preparación para la actualización en todos los bautizados de la Pascua de Jesucristo, por eso, este tiempo litúrgico nos coloca ante el núcleo de nuestra fe, ante el corazón de la fe cristiana, el misterio de la muerte, sepultura y resurrección del Señor.
Este tiempo está caracterizado por una invitación a todos los bautizados a renovar el bautismo, el don de la vida en Cristo que recibimos todos como gracia de Dios al momento de nuestro bautismo, el bautismo es el Sacramento más importante de la Vida Cristiana, a partir del bautismo somos introducidos en la vida de Dios, somos constituidos miembros de Jesucristo y también templos del Espíritu Santo y en la gracia bautismal reside nuestra dignidad, por eso, este tiempo es muy especial.
Tiene también unas resonancias penitenciales, por eso el tiempo de Cuaresma normalmente está asociado al ayuno, a la abstinencia, a la escucha de la Palabra de Dios, a la celebración del Sacramento de la reconciliación en un modo especial profundo, para volver a lo esencial de la vida, pedir perdón por nuestras fragilidades y suplicar el don de la gracia para ser mejores personas y ser mejores cristianos. Precisamente para este año, el Papa León XIV va a celebrar su primera cuaresma como sucesor de San Pedro y dirigió un mensaje a todos los católicos del mundo y en este mensaje, el Papa nos invita a redescubrir la escucha de la Palabra de Dios y el ayuno, como caminos concretos de conversión, precisamente el mensaje está titulado ‘Escuchar y Ayunar, la Cuaresma como tiempo de conversión’.
Recordemos que debemos poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida para que la fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes cotidianas, todo camino de conversión, nos recuerda el Papa en su mensaje, comienza cuando nosotros creyentes nos dejamos alcanzar por la Palabra de Dios, la acogemos con docilidad en el corazón y confrontamos, dejamos ser confrontados por la palabra para poner orden en nuestra vida, en aquello que necesita de orden, del orden según Dios y poder seguir adelante con nuestro proyectos de familia, laborales y de amistades, movidos por los valores del Evangelio como buenos testigos de la Fe en Jesucristo.
El Papa también nos recuerda que hay un vínculo muy profundo entre el don de la palabra, la acogida interior que se le ofrece y la transformación que esta palabra realiza en el creyente. Así que, en modo concreto y práctico, el Papa nos invita a abrir espacio a Dios en nuestra vida y abrirle, también nuestro corazón a los hermanos más necesitados, más vulnerables para ser en medio de ellos, reflejo en la presencia del Señor.
De igual forma, el Papa en su mensaje incluye una invitación muy concreta que tiene un eco muy actual entre nosotros, en Colombia en este tiempo de elecciones, hemos sido testigos de actores políticos que se confrontan, que escogen el lenguaje del conflicto y que crean división en medio de la comunidad.
A propósito de la Cuaresma, el Papa nos invita a asumir una forma concreta de abstinencia, no solamente de carne cuando no se debe a comer como signo de penitencia y de preparación para la Pascua, nos sugiere una forma concreta de abstinencia, renunciar a las palabras que hieren, desarmar el lenguaje, evitar juicios inmediatos, calumnias y expresiones que dañan al prójimo y cultivar la amabilidad en la familia, en el trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas, eso es un modo muy concreto de vivir el espíritu cuaresmal. Que el Señor nos permita también entre nosotros, en Santa Marta, en nuestras familias, en el ámbito social y político, vivir este tiempo de gracia con un corazón verdaderamente sensible a la Palabra del Señor y a las necesidades de los hermanos”.

