La Aeronáutica Civil y el Ministerio de Transporte hicieron público este lunes el informe preliminar sobre el accidente de un avión de la aerolínea Satena, que recorría la ruta Cúcuta-Ocaña y en el cual murieron 15 personas.
Con base en las conversaciones entre la torre de control y la aeronave y las trazas de radar de los últimos minutos del accidente la baja altura en la que viajaba el avión es el único elemento que llama la atención en un vuelo que aparentemente transcurría con normalidad.
Según informó la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, la última comunicación que se tuvo con la aeronave no mostró ninguna señal extraña. Simplemente, el piloto informó a la torre de control que estaba por iniciar su descenso.
Esto ocurrió a las 4:53 de la tarde. La aeronave fue reportada como desaparecida a las 6:20 de la tarde, luego de que el personal en tierra informara que no había hecho la aproximación para el aterrizaje como se esperaba.
Sin embargo, al observar las trazas del radar sí se nota un excesivo descenso por parte de la aeronave.
Mientras que en un punto, la aeronave reporta estar a 7.900 pies de altura, que equivalen a unos 2.400 metros, en el siguiente punto se reporta que está a 6.500 pies, unos 1.900 metros, que no eran suficientes para superar la cordillera oriental, por donde debía pasar la aeronave.
Los hallazgos en el sitio del accidente también confirmaron esta situación. En el lugar de la caída se nota una huella de abajo hacia arriba, que sería señal de que la aeronave cayó cuando intentaba ganar altura.
“La evaluación preliminar del sitio evidenció, en sentido lateral, una marca continua y pronunciada de daño en la vegetación, con trayectoria ascendente desde el punto inicial del impacto hasta la posición final donde se localizaron los restos principales de la aeronave”, dice el informe de la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes.
Aún está pendiente la recuperación de las voces de cabina, que podrían dar más pistas sobre lo ocurrido con la aeronave.
/COLPRENSA

