Cuestionan viabilidad de alianza militar con Venezuela para atacar al ELN

La Fundación Ideas para la Paz (FIP) alertó en su más reciente análisis que la propuesta del presidente Gustavo Petro de adelantar operaciones conjuntas con el ejército de Venezuela para perseguir al Ejército de Liberación Nacional (ELN) enfrenta serios límites operativos y estratégicos, dada la incertidumbre sobre la «capacidad militar y de inteligencia» del vecino país y el riesgo de una escalada violenta en la zona de frontera.

El centro de pensamiento calificó la iniciativa, surgida tras la conversación entre Petro y Donald Trump, como una idea «llamativa pero incierta». El documento cuestionó si, tras la «detención de Nicolás Maduro» y la posible reconfiguración del poder en Caracas, el régimen o las fuerzas actuales están realmente dispuestos o capacitados para dar ese paso.

La FIP recordó que durante décadas Venezuela operó como un factor sensible para la seguridad, donde grupos como el ELN, la Segunda Marquetalia y disidencias de las FARC utilizaron ese territorio «poroso y débilmente controlado» como «refugio, retaguardia estratégica y fuente de financiación». El informe subrayó que esta dinámica, tolerada históricamente, limitó la capacidad de acción del Estado colombiano.

El análisis detalló que, aunque el presidente Petro reiteró su disposición a retomar el diálogo con el ELN, su postura se endureció tras el encuentro en la Casa Blanca. Petro propuso trabajar conjuntamente para golpear a los «capos de capos y sus capitales» y perseguir a los que denominó «arrodillados al narcotráfico», una alusión directa a la guerrilla.

La FIP señaló que este giro discursivo y la presión de Estados Unidos terminaron «añadiendo presión a la ya frágil posibilidad de reanudar las negociaciones de paz», que completaron un año suspendidas. El texto advirtió que esto «profundiza la incertidumbre sobre el rumbo de la seguridad en la frontera», ya sea por una reacción del grupo armado ante las advertencias o por los efectos de eventuales operaciones de la Fuerza Pública.

El documento contrastó la situación actual con el gobierno de Juan Manuel Santos, cuando Hugo Chávez desempeñó un papel activo como «mediador y facilitador» que permitió destrabar el proceso con las FARC. Ahora, el escenario es distinto: buena parte del Comando Central y la Dirección Nacional del ELN «se desplazan y operan en territorio venezolano», lo que complica cualquier operación militar conjunta sin generar efectos colaterales.

La FIP concluyó que, ante el desconocimiento sobre el rumbo de la transición política en Venezuela y la nueva relación con Washington, «resulta apresurado anticipar las reacciones de los grupos armados». Sin embargo, enfatizó que la discusión sobre operaciones binacionales puso en el centro del debate la capacidad real de controlar una frontera que ha servido para el fortalecimiento de organizaciones ilegales.

(Colprensa).

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