El gremio asegura que, tras más de cuatro años de intervención, no hay mejoras estructurales en el acueducto y alcantarillado de Santa Marta y solicita devolver la empresa al control distrital.
La prolongada crisis en la prestación de los servicios de acueducto y alcantarillado en Santa Marta volvió a encender las alertas del sector productivo del Magdalena. El Comité Intergremial del departamento solicitó a la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios dar por terminada la intervención de la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta (Essmar), al considerar que la medida no ha logrado corregir las fallas estructurales y, por el contrario, ha profundizado la problemática.
De acuerdo con el pronunciamiento gremial, Essmar permanece intervenida desde 2021 con el objetivo de superar deficiencias administrativas, financieras y operativas. No obstante, después de más de cuatro años, la ciudad continúa enfrentando una prestación irregular e intermitente del servicio de agua potable, así como fallas graves y recurrentes en el sistema de alcantarillado, sin que se evidencien mejoras estructurales sostenidas.
Uno de los principales factores señalados es la inestabilidad administrativa. Según el Comité Intergremial, durante el periodo de intervención han sido designados diez agentes especiales interventores, situación que ha impedido la continuidad de planes y estrategias de recuperación. Esta situación quedó en evidencia el pasado 29 de enero, cuando el agente especial Edwin Parada fue retirado del cargo y su reemplazo, el arquitecto David Millán, permaneció apenas 24 horas en funciones antes de ser relevado, dejando nuevamente a la entidad a la espera de un nuevo nombramiento.
El gremio advierte que esta rotación constante ha derivado en improvisación en la toma de decisiones, desorden operativo y debilitamiento de la gobernanza de la empresa, además de un deterioro financiero que compromete la sostenibilidad del servicio. La información pública disponible, señalan, refleja un aumento significativo del pasivo de ESSMAR durante la intervención, así como cuestionamientos sobre la gestión de los recursos.
Raúl García Rodríguez, presidente del Comité Intergremial del Magdalena, indicó que la falta de acceso continuo y de calidad al agua potable vulnera derechos fundamentales y deteriora las condiciones de vida de miles de hogares. Asimismo, advirtió que las deficiencias del sistema de alcantarillado y los vertimientos recurrentes de aguas residuales representan riesgos para la salud pública y el medio ambiente.
Ante este escenario, el Comité considera agotado el margen razonable de la intervención y solicitó que Essmar sea devuelta a la administración distrital, con el fin de que el Distrito de Santa Marta asuma de manera directa la conducción de la empresa y la atención de las problemáticas que afectan a la ciudad y a sus sectores productivos y sociales.

