Santa Marta experimentó una de las temporadas con mayor afluencia de personas, la cual, según los registros de Cotelco, la temporada que aún no se ha terminado trajo más de 1.3 millones de visitantes. /MONTYNER ALVIS
Balnearios como El Rodadero, Pozos Colorados, Taganga, Bahía Concha, además de las playas del Parque Tayrona, Mendihuaca, Buritaca, Guachaca y Quebrada Valencia, fueron los lugares que albergaron el mayor número de turistas.
Santa Marta volvió a hacer honor a su nombre de destino mágico del Caribe. La ciudad vivió una alta temporada de turismo excepcionalmente buena, marcada por la masiva llegada de visitantes, el buen ambiente en las playas, la alegría en las calles y la conexión de propios y turistas con las bondades naturales que hacen única a la Perla de América.
Desde diciembre y hasta esta semana, más de un millón 300 mil visitantes eligieron a Santa Marta como su lugar para descansar, reencontrarse con el mar y disfrutar del sol, la Sierra, la historia y la hospitalidad de su gente. Las playas estuvieron llenas de vida: familias enteras bañándose en el mar, turistas caminando por la bahía, niños jugando en la arena y visitantes maravillados con los atardeceres que solo esta ciudad sabe regalar.
La sensación general fue de satisfacción. Hoteles con alta ocupación, restaurantes con mesas llenas, operadores turísticos trabajando a todo ritmo y comerciantes celebrando una temporada que superó expectativas. Santa Marta no solo recibió turistas: recibió sonrisas, acentos distintos, historias compartidas y una energía positiva que se sintió en cada rincón.
El alcalde Carlos Pinedo destacó el balance positivo de la temporada y expresó su agradecimiento a los más de 1,3 millones de visitantes que confiaron en la ciudad como destino turístico. El mandatario resaltó el comportamiento de los turistas, el compromiso de los samarios y el esfuerzo institucional para garantizar una experiencia segura, organizada y agradable durante esta etapa clave para la economía local.
“Santa Marta demostró que está preparada para recibir al mundo”, fue el mensaje que quedó flotando en el ambiente tras semanas intensas de turismo, donde la ciudad mostró su mejor cara: la del mar abierto, la del calor humano y la del destino que sigue creciendo.
Esta alta temporada no solo dejó cifras alentadoras, sino también una sensación de optimismo. Santa Marta reafirmó su lugar como uno de los destinos turísticos más importantes del país y del Caribe, con una oferta natural que enamora y una ciudad que, cuando se lo propone, sabe brillar.
En la bahía, en El Rodadero, Taganga y los distintos sectores turísticos, el sonido del mar se mezcló con acentos de todas partes del país y del mundo. Turistas que llegaron buscando descanso terminaron llevándose algo más: una experiencia que, para muchos, superó lo esperado.
“Yo había venido hace años y la encuentro más viva, más organizada. Disfrutamos del mar todos los días y la gente es muy amable”, contó María Fernanda López, visitante de Medellín, mientras observaba el atardecer desde la playa.
Desde Bogotá, Andrés Gómez, quien viajó con su familia, coincidió: “Santa Marta tiene algo especial. Uno se baña en el mar, come bien y siente tranquilidad. Mis hijos no querían irse”.
La buena temporada también se sintió con fuerza en el comercio local. Para quienes viven del turismo, estos meses representaron un respiro económico y una oportunidad para levantarse después de tiempos difíciles.
“Fue una temporada excelente. Tuvimos ocupación casi total y mucho consumo. La gente vino con ganas de disfrutar y gastar”, afirmó Jorge Salcedo, propietario de un restaurante en el centro histórico. Según explicó, el flujo constante de turistas permitió generar empleo y dinamizar la economía local.
En El Rodadero, Ana Patricia Ruiz, comerciante informal, no ocultó su satisfacción: “Gracias a Dios vendimos bastante. Hubo días en que no dábamos abasto. Eso es lo que uno espera en temporada alta”.
El alcalde Carlos Pinedo expresó su agradecimiento a los visitantes que eligieron a Santa Marta como destino turístico y resaltó el impacto positivo de esta temporada en la economía y el ánimo de la ciudad. El mandatario destacó el buen comportamiento de turistas y samarios, así como el esfuerzo conjunto para mantener a la ciudad activa y acogedora.
“Santa Marta está demostrando que puede recibir grandes volúmenes de visitantes y ofrecer experiencias positivas”, señaló el alcalde, subrayando la importancia de seguir fortaleciendo el turismo como motor de desarrollo.
ALTO FLUJO DE VISITANTES
Con más de 1.3 millones de visitantes, al corte de la fecha, porque la temporada se extiende hasta el 17 de enero, se puede decir, que Santa Marta, ha tenido una de las mejores temporadas de turismo de los últimos años.
Son cifras que manejan tanto los gremios, como la administración y los operadores del turismo del Distrito de Santa Marta, pero se cree que en los días que faltan la cifra puede llegar al 1.4 millones de visitantes.
El Rodadero, Pozos Colorados, Taganga, Bahía Concha, demás playas del Parque Tayrona, Mendihuaca, Buritaca, Guachaca y Quebrada Valencia, fueron los lugares que albergaron el mayor número de personas.
No hay que dejar por fuera el turismo de naturaleza que prefirió la Sierra Nevada de Santa Marta, el Cinturón Cafetero con Minca y sus veredas y las cabañas y casa – fincas en el sector del Paso del Mango, que también estuvieron bastante solicitada, dijeron los voceros de la industria ´sin chimeneas´.
El aumento de las frecuencias de vuelos y el alto flujo por carretera como la recalada de muchos barcos cruceros durante diciembre y enero, fueron factores que también contribuyeron al incremento del número de visitantes y turistas durante la temporada que se inició en diciembre de 2025 y culminará a mediados de enero del 2026.
En cuanto a la ocupación, en los hoteles legalmente constituidos en el pico más alto de la temporada llegó hasta el 95 por ciento, pero el gremio hotelero habla de una temporada entre el 85 y 90 por ciento.
CIFRAS CONCRETAS
Son guarismos que se darán a conocer con exactitud los próximos días cuando la Asociación Hotelera de Colombia, Cotelco, dé a conocer con exactitud los resultados reales de los visitantes y la ocupación en general.
Para Omar García Silva, presidente ejecutivo de Cotelco, Capítulo del Magdalena, la Temporada continúa, se estima que llegará hasta finales de enero de acuerdo con las predicciones que ha hecho ese gremio.
“Los visitantes del destino, se debe sumar los que se hospedan en la hotelería formal, los que llegan a apartamentos, casas y cabañas, la mayoría, los que van a casa de amigos y familiares, y por supuesto los cruceristas, todos los anteriores se denominan visitantes personas que se alojan, que son los turistas y personas que están solamente en el día”, sostuvo el dirigente gremial.
Advirtió García Silva, que la sumatoria de lo anterior, es decir, turistas y visitantes, en los dos meses de temporada alta, estima que más de un millón 300 mil personas y aún continúan.
“La alta afluencia de visitantes se mantiene en la ciudad aún después del puente festivo de Reyes, ratificando que la temporada turística de inicio de año continúa hasta finales del mes de enero”, precisó el dirigente gremial.
SEGURIDAD, ANTE TODO
La administración del alcalde Carlos Pinedo Cuello, dijo que la seguridad fue fundamental para el buen desarrollo de la temporada.
“·Aquí se conjugaron muchos factores y se brindó la seguridad que todos necesitaban tanto en la ciudad como en los diferentes balnearios del Distrito de Santa Marta”, sostuvo el gobierno.
Así como la administración y la policía, unidades del Ejército Nacional, Dimar o Guardacostas, Defensa Civil, Cruz Roja y Cuerpo de Bomberos de Santa Marta, entre otros también fueron fundamental en la garantía de la seguridad a todos, tanto propios como visitantes,
Más allá de las cifras, la temporada dejó una postal clara: playas llenas de vida, comerciantes trabajando con entusiasmo y turistas despidiéndose con la promesa de volver. Santa Marta habló en muchos acentos, pero todos coincidieron en lo mismo: el mar se disfrutó, la ciudad se gozó y la experiencia valió la pena
Porque aquí, entre el azul del mar y el verde de la Sierra, Santa Marta volvió a ser felicidad compartida

