El Festival del Caimán Cienaguero, es Patrimonio Inmaterial de la Nación

Por: FERNANDO MIER BOLAÑO La plenaria del Senado de la República aprobó en segundo debate la declaratoria del Festival del Caimán Cienaguero como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. La iniciativa, impulsada por la representante oriunda del municipio de Ciénaga, Magdalena, Ingrid Aguirre Juvinao, contó con los votos suficientes para convertirse en ley, en beneficio de un pueblo que ha preservado su identidad con orgullo. “Hoy Colombia aplaude el reconocimiento de que nuestras tradiciones son el fundamento de la Nación. Proteger nuestra cultura es salvaguardar el alma misma del país; el patrimonio no debe ser solo recordado, sino honrado, cuidado y promovido con fervor”, expresó Aguirre Juvinao tras conocerse la aprobación del proyecto de ley. La representante reconoció el apoyo de los parlamentarios de las diferentes bancadas, así como del Ministerio de Comercio, en este proyecto de ley que reconoce, exalta y declara como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación las manifestaciones culturales del Festival Nacional del Caimán Cienaguero, del municipio de Ciénaga, en el departamento del Magdalena, por su impacto social, histórico y cultural. En ese orden, se autoriza al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, al departamento del Magdalena y a la Alcaldía de Ciénaga a destinar recursos para la salvaguardia, protección, sostenibilidad y divulgación del Festival Nacional del Caimán Cienaguero. Asimismo, se declaran bienes de interés cultural los elementos que hacen parte de esta festividad. El articulado establece la creación de un plan especial de salvaguardia y promoción turística del Festival Nacional del Caimán Cienaguero y del departamento del Magdalena. Además, se autoriza al Gobierno nacional la emisión de estampillas postales conmemorativas por la declaratoria, exaltación y reconocimiento del festival como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.

Su historia

Esta danza es oriunda de Ciénaga, municipio del departamento del Magdalena, en la Costa Caribe de Colombia. Tiene sus raíces en la tradición oral, con las fábulas y mitos que surgieron alrededor de una historia pueblerina de comienzos del siglo XIX: en el vecino puerto de Cachimbero, un caimán de la ciénaga se comió a Tomasita Bujato, una niña hija de pescadores, en la fecha en que festejaba su cumpleaños, un 20 de enero, día de San Sebastián, fecha que desde la Colonia era considerada inicio del carnaval. Es común que los bailarines griten la siguiente frase «Hoy día de San Sebastián cumple años Tomasita y este maldito animal se ha comido a mi hijitica! Mi hijita linda, ¿Dónde está tu hermana? , ¡el Caimán se la comió!»

CARACTERÍSTICAS DE LA DANZA

Se danza en círculos y/o por parejas, y uno de los miembros del grupo se pasea con una estructura en forma de caimán. Algunos de los pasos del baile son la rutina, la bajada, giro a la izquierda y giro a la derecha. Tanto hombres como mujeres marcan el ritmo con palmas, hombros y pies mientras se mueven ligeramente en filas paralelas y un disfraz de caimán balanceándose en el centro. Hoy con un vestuario informal, se danza en filas paralelas y un disfraz de caimán balanceándose en el centro. El baile se suspende para que improvisadores populares entonen versos a la vida, la mujer, la región, alternados con el coro: “El caimán se la llevó, el caimán se la comió”. En la Danza de Caimán los danzantes trazan un juego coreográfico en torno a este episodio y su icono central es la figura del caimán. Al Caimán lo siguen y encierran los pescadores del pueblo. Hombres y mujeres avanzan bailando con paso suave y ligero mientras ellas mueven los hombros. El baile se detiene para dar paso a los versos y a la escenificación de los padres de Tomasita cuando preguntan por la niña. La danza evoluciona en círculos y por parejas, en tanto que el portador del caimán se pasea de aquí para allá con sugestivos gestos y marcada satisfacción, dando a entender maliciosamente cuál fue el destino de la púber Tomasita. La Danza del Caimán se acompaña con el conjunto típico de los instrumentos costeños (caña’e millo, tambora, tambor alegre, llamador y guacharaca), aunque aquí el formato musical varía incorporando un acordeón, sin embargo, es a veces reemplazado por un clarinete, también un instrumento popular en la tradición. La letra de la tonada es interpretada por la voz de un cantor, quien lleva los versos de la danza y lo acompaña un coro. Se danza en filas paralelas y un disfraz de caimán balanceándose en el centro. El baile se suspende para que improvisadores populares entonen versos a la vida, la mujer, la región, alternados con el coro: “El caimán se la llevó, el caimán se la comió”./EcuRed

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