Definir se nos dice , es fijar con claridad, exactitud y precisión el significado de una palabra o la naturaleza de una persona o cosa, lo que bien podemos señalar como lo que adjudica características al tema o al objeto, colocándolo dentro de una clase, y especificando cuáles son sus rasgos particulares. Decidirse en tanto, es la decisión de una determinación o resolución que se toma sobre una determinada cosa, que por lo general supone un comienzo o poner fin a una situación; es decir, impone un cambio de estado; misma que los expertos definen como el resultado de un proceso mental-cognitivo de una persona o de un grupo de individuos y se conoce como toma de decisiones al proceso que consiste en concretar la elección entre distintas alternativas y se lleva a cabo en todos los aspectos de la vida y a todo momento, algunas de las cuales más trascendentes que otras por sus repercusiones, ya que al tomar una decisión, se elige una opción y se descartan otras. En un sentido general, la toma de una decisión siempre requiere conocer el problema y comprenderlo para así poder solucionarlo o, al menos, decidir en consecuencia de la información procesada, por lo que deba apelarse, organizacionalmente hablando, a metodologías cuantitativas para reducir el margen de error.
Tiene que ver lo cuál con gobernar, lo que requiere un demostrado y decidido compromiso en la instancia que fuere, con su gente, principios y valores todos que ellos entrañan y deben prevalecer, debiendo ser definitivamente robusto como poderoso, a efecto de evitar errar o irse por rumbos equivocados; toda vez que con ello se lastiman ciudadanía, colectividad y dignidad patria; de ahí que importante sea que los gobernantes cuentan con funcionarios que le brinden acertadas opiniones, independientemente sean contrarias a su pensar, ya que deben ser consejeros y en consecuencia alertar sobre lo que una mala decisión puede generar y repercutir negativamente en los actos gubernamentales. Tal capacidad para expresar su racionamiento, que no la de simples áulicos, debe y tiene que ser una de sus grandes responsabilidades,
Definiciones y decisiones deben ser estudiadas, analizadas, sopesadas, con el fin de no generar transgresiones, sino por cuanto malas definiciones y malas decisiones proyectan negativos principios y valores en lo local, departamental, regional, nacional e internacional, razón por la que sea fundamental que los gobernantes se rodeen de servidores públicos contentivos de dignidad, ética y valores acordes a la muy alta responsabilidad que tienen y asisten, además de estar acordes con aplicarlos de manera estricta en contexto de buen gobierno, para que no se corra el riesgo de ser percibidos como un país que no toma en serio los valores.
Concierne e importará siempre en materia gubernativa, analizar las implicaciones de las definiciones y decisiones que se tomen, puesto que van en ellas las aspiraciones de un país, debiéndose por tanto entender y valorar realidades, prioridades, importancias, prioridades, urgencias y demandas poblacionales en beneficio y aprovechamiento colectivo.
Huelga decir que requerimos como territorios interpretaciones ajustadas a realidades, transparentes, consolidadas, democráticas y definitivamente prospectivas a todo nivel y en todo sentido. Está de por medio la necesidad de tener unidades administrativas dignas como coherentes.
Reales definiciones y decisiones, efectivas, potenciadas, es lo que necesitamos, mismas que le transmita a la ciudadanía un claro como contundente mensaje sobre los valores que nos guían; y, sean las mismas, actitudes de suyo consecuentes con lo que bien y mejor requerimos como comunidad y como territorios respetuoso de la democracia y comprometidos a tope con avanzar de manera significativa por los cauces mejores de buen gobierno. saramara7@gmail.com
*Abogado*Periodista

