´La paciencia no es eterna ni la generosidad es infinita´

El comisionado para la paz, Otty Patiño, le envió una extensa carta a la comandancia central del Ejército Liberación Nacional, ELN, acerca del futuro de los diálogos de paz con este grupo armado.

La misiva va dirigida a Eliecer Herlinto Chamorro Acosta, conocido como Antonio García; Israel Ramírez Pineda, conocido como Pablo Beltrán; Gustavo Aníbal Giraldo, conocido como Pablito y demás miembros del Comando Central del Ejército de Liberación Nacional.

Llama la atención que la carta no lleva ningún membrete ni logo del gobierno nacional, lo que presume ser un mensaje más personal, sumado a lo que inicia diciendo “Les escribo desde mi corazón y mi memoria”.

En el documento narra su historia personal como revolucionario inspirado por el padre Camilo Torres, asi como sus episodios de vida junto al hoy presidente Petro.

“Nací a la vida revolucionaria con el padre Camilo Torres cuando él recorría las calles de Colombia predicando la buena nueva de un Frente Unido de todo el pueblo colombiano que superase el estrecho Frente Nacional de los dos partidos tradicionales”, se lee en la carta.

Ya enfocándose en los diálogos de paz, Patiño asegura que el Gobierno ha tenido una “tremenda” paciencia del equipo negociador y la generosidad del presidente Gustavo Petro, quienes intentan buscar caminos de paz a pesar de las agresiones del ELN. Sin embargo, agrega que esta generosidad ha sido interpretada como “debilidad de nuestro gobierno”.

Resalta que “la paciencia no es eterna ni la generosidad es infinita” y enfatiza Patiño en que “a finales de este mes de enero sabremos cuál es la definición del Ejército de Liberación Nacional. Si se mantienen en el ejercicio de la violencia o escogen el camino de la paz con hechos ciertos”.

Otty Patiño es claro en decir que si el Ejército de Liberación Nacional, su Comando Central, quiere tener un reconocimiento social como actor político, deberían acoger plenamente los dictados del Mandato por la Paz.

Y agrega que “Prescindir totalmente del sicariato moral y físico contra persona alguna y mucho menos contra quienes han trabajado toda la vida, como es el caso de Álvaro Jiménez, por la instauración de una Colombia con una democracia plena, con justicia social, donde las diferencias puedan ser resueltas en paz y donde nadie tenga que huir de su territorio, o de su oficio, o de su país por viles amenazas contra su vida o su honra”./Colprensa

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