Sentido adiós a la pionera y visionaria del sector turístico

Con una emotiva ceremonia religiosa y diversos actos simbólicos se le dio el último adiós a la pionera y visionaria del sector turístico Julia Rodríguez de Giraldo, quien en vida se ganó el cariño de muchas personas de Santa Marta y de otras ciudades.

‘Julita mi Ranchito’ como se le conocía cariñosamente falleció a sus 97 años y su velación se cumplió en la sala 4 del cementerio Jardines de Paz. La eucaristía se realizó a las 3:30 de la tarde con una homilía esperanzadora y muy reflexiva respecto al misterio de la muerte.

La tristeza, consternación y duelo fueron los sentimientos exteriorizados por las personas que asistieron y acompañaron a los hijos, nietos, familiares, amigos, allegados y que conocieron el ímpetu y tenacidad de Julita quien será siempre recordada por sus contribuciones a la denominada ‘industria sin chimeneas’ en Santa Marta.

Representantes de varias asociaciones entre ellos los guías y los prestadores de servicios turísticos acudieron al camposanto para darle el último adiós a esa persona quien en vida les brindó su apoyo y los inspiró para que se capacitaran siendo buenos anfitriones a los visitantes.

Antes de la ceremonia hubo un espacio bastante sublime en donde algunos de los asistentes pudieron conversar entre sí para rememorar aquella época cuando Julita en su vehículo salía a recorrer el territorio llevando los refrescos para surtir los establecimientos de comercio.

Desde aquel entonces se le reconocía como “Julita Pepsi Cola” ya que ayudó bastante en la promoción de la bebida gaseosa que deleitaba a los consumidores.

Después tuvo la visión de incursionar en el turismo y para ello transformó su vehículo en un bus tipo chiva con techo de palma y bambú, con el cual se hacían transporte a los visitantes y locales hacia las distintas playas con vocación turística de Santa Marta.

Su primer logro en el turismo fue activar la ruta de transporte de pasajeros de Santa Marta hacia El Rodadero, desde el hotel Posihueica hasta la antigua “Y” de Gaira, donde lo más apetecible era llegar al Rodadero, balneario que para la época tenía difícil acceso.

Julita fue pionera con el primer bus turístico cuya aparición fue el 24 de julio de 1959, con ocasión de la primera Fiesta del Mar en Santa Marta, que se convirtió en el evento más representativo de la ciudad.

Algunas personas coinciden en afirmar que Julita fue una mujer de retos y desafíos ya que se instaló muy cerca de las laderas de arenas blancas del cerro de Murujuy, desde donde los niños, hombres y mujeres se deslizaban hacia la playa como en un tobogán. Y precisamente en ese mismo lugar fue que se popularizó el nombre de El Rodadero, sitio que acogía a muchos visitantes para disfrutar del mar.

Por esa razón fue que se animó a ofrecer almuerzos, cazuelas y el típico pescado frito con arroz de coco iniciando así su restaurante “Mi Ranchito”, el cual se volvió un sitio agradable de buena sazón a donde llegaban turistas de varias ciudades del país, lugareños e inclusive actores, músicos y artistas de la farándula tanto nacionales como extranjeros.

Sus hijos Jorge Isaac, Hernando y Ana Matilde Giraldo Rodríguez al igual que sus nietos Diana, Omar, Rafael, Geraldine, Isabella, Sofía y Manuela, además sus bisnietos Manuel y Nahuel Sebastián, agradecieron a todas las personas que acompañaron la despedida y por el cariño que le profesan a su ser querido.

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