Minutos después de ganar su primera Copa del Mundo, un Lionel Messi en éxtasis tomó el micrófono del estadio de Lusail: «¡La concha de tu madre, somos campeones del mundo!».
El ’10’ saludó con esa típica frase argentina, no exenta de connotaciones negativas, a los miles de hinchas de la Albiceleste que ondeaban camisetas y celebraban el título del equipo de Lionel Scaloni.
Messi, de 35 años, lució radiante al hablar por los parlantes del majestuoso recinto deportivo y a la vez inquieto en la grama del estadio de la capital catarí, abrazándose con su compañeros y familiares.
“Quiero seguir viviendo unos partidos más siendo campeón del mundo. Gracias a Dios se me dio todo. Y casi al cerrar mi carrera. Son mis últimos años», comentó.
Scaloni, el volante Ángel Di María y el portero Emiliano Martínez, que detuvo el penal de Kingsley Coman en la definición desde el punto blanco, no podían contener las lágrimas.
“Tanto que luche toda mi carrera. Me encanta el futbol, me encanta lo que hago. Disfruto de estar en la selección y quiero seguir viviendo unos partidos más siendo campeón del mundo. Esta (la Copa del Mundo) es la que me faltaba. Está acá ahora”, acotó.
Argentina recorrió una montaña rusa en Doha: se fue adelante 2-0 en el primer tiempo con tantos de Messi y Di María. Francia empató a falta de diez minutos con un doblete de Kylian Mbappé.
En la prórroga, Messi aventajó otra vez, pero el ’10’ francés le dio otra vida a los campeones defensores al enviar el juego a la definición desde los once pasos.
«Quiero ir a Argentina a celebrar con la gente. Ir a Rosario, estar con mi gente, con mi familia y tomarme unos mates, tomar el sol, estar con mi mujer. Tomarme un tiempo para ver cómo sigue todo», contó.
«No sabemos lo que hemos conseguido. No hemos reaccionado a lo que sucedió», dijo Messi.
Y agregó: «Lo primero fue celebrar con los compañeros, luego con las familias y no hemos tenido el tiempo para pensar en lo que ha pasado».

