La cultura y el folclor de nuestra tierra siempre ha sido objeto de inspiración para escribir libros y hacer investigaciones que nos permiten conocer un poco más de las fiestas que marcan a muchos países, entre ellos, el Carnaval.
Con base en lo anterior, se llevará a cabo el lanzamiento del libro Voces de Carnaval, Ritualidad festiva, resignificación cultural y mercantilismo, una iniciativa de varios investigadores que se han encargado de estudiar interesantes aspectos relacionados con las fiestas y carnavales en América Latina, entre ellos el maestro Edgar Rey Sinning, quien anunció que el lanzamiento de este novedoso libro tendrá lugar el 15 de diciembre en el Edificio de la Aduana en la ciudad de Barranquilla.
Voces de Carnaval, Ritualidad festiva, resignificación cultural y mercantilismo contó con el respaldo de la Universidad Politécnica Salesiana de Cuenca Ecuador y la Editorial Universitaria Abya Yala, considerada una de las más importantes de América Latina.
El objetivo es socializar todo lo estudiado e investigado alrededor de una fiesta tan importante cómo son los carnavales.
“Este libro recoge muchas voces, y por supuesto, son voces de experiencias que conocen la cultura y el folclor de los diferentes pueblos que realizan carnavales y otras fiestas en el continente americano, por ello, cuenta con 21 autores y el libro está dividido en cinco aspectos, el primero, referente a las manifestaciones festivas del sur del continente, la segunda parte se llama Fiestas en Ecuador, Bolivia y Argentina, luego en la tercera parte está el trabajo Carnavales del Caribe Mediterráneo, allí está mi artículo, haciendo un análisis sobre la ritualidad y la mercantilización en la fiesta del Caribe colombiano, está igualmente un trabajo de Jhon Sánchez Peña, quien escribió un artículo sobre la celebración de San Agatón en Mamatoco, y los otros capítulos por decirlo así, están dedicado a otras manifestaciones festivas de vital interés para los lectores”, indicó Rey Sinning.
Es un libro de más de 400 páginas, que reunió a carnavaleros y gente festiva, quienes han realizado interesantes investigaciones, el ejemplar lo tenemos en forma digital, mientras llegan los libros físicos desde la ciudad de Quito, Ecuador.
Sobre este libro el maestro Edgar Rey Sinning destacó que lo importante es dejar escrito los estudios y trabajos que se vienen realizando en América Latina e incluso en parte de Europa sobre las fiestas y especialmente las relacionadas con el Carnaval.
“El capítulo mío es una reflexión con una mirada bastante sociológica e histórica, desde el punto de vista de la mercantilización, entonces yo hago una mirada de cómo las fiestas del Caribe han estado en un proceso de escenificación, pero sujeto a cambios, cuando la gente las hacía con sus propios recursos y ahora rige el proceso de la mercantilización, primero aparecieron personajes que hacían filantropía y financiaban alguna fiesta, porque les gustaba la cultura, pero cada vez, lo que más se aprecia es que los organizadores de eventos culturales, llámese carnavales o festivales, Festival de la Cumbia, Festival de la Tambora o el Carnaval de Barranquilla, la Fiesta del Mar de Santa Marta, todos tienen una lógica común y es que hoy se podría decir que dependen mucho de la participación del sector privado, y si el sector privado no financia un porcentaje altísimo de la fiesta, se podría decir que ésta será muy pobre, porque no hay la garantía para presentar grandes artistas, por ejemplo, o para la premiación a los ganadores de la canción inédita, entonces estos organizadores han tenido que recurrir precisamente a las empresas o a la industria licoreras que se consumen mucho en el Caribe colombiano y eso aparece inundando de avisos el espacio de la fiesta o igualmente me refiero a la guerra de las empresas de telefonía móvil y así sucesivamente”.
Agregó que “entonces esa mercantilización de alguna manera garantiza que la fiesta se haga, pero también la empobrece mucho, porque Colombia como muchos países del mundo no tienen una política pública desde el punto de vista de la cultura, de tal modo, que los organizadores de eventos culturales no tengan que recurrir a la empresa privada, si no que el Estado, nación, departamento y municipio puedan garantizarle a los habitantes de un pueblo esa parte tan importante cómo es la vida cultural, entonces es la reflexión que yo hago en ese texto, a mí me parece que un aspecto que sería interesante rescatar del Carnaval y de la fiestas es la espontaneidad de la gente, antes los carnavaleros se organizaban en la calle, sacaban las comparsas, los disfraces, el que componía letanías las hacía y las iba a recitando con el grupo por las calles y luego los dueños de las viviendas les entregaban unos recursos económicos para que se ayudaran en la compra de los vestidos de los disfraces, pero eso se fue perdiendo, porque el carnaval quedó encasillado en desfiles, en tarimas y eso limita a mí juicio un poco la creatividad, porque sería interesante ver nuevamente en los barrios que la gente salga disfrazada, escenifique comedias, comparsas, baile, música y que lo haga en la calle, no hay necesidad de que lo haga en un desfile o porque le van a dar un premio para ver cuál es el mejor bailarín o cuál es la mejor danza, no debe ser así, el disfrazarse y bailar forma parte de la vida social y espiritual de los hombres y mujeres, así se debe concebir el Carnaval y nuestras fiestas”.

