Pese al torrencial aguacero, los cementerios fueron visitadores

POR 
EDGAR 
TATIS GUERRA 

Una gran concurrencia de personas se registró ayer en los diferentes cementerios de Santa Marta a propósito de la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos. 

Muchos samarios ‘madrugaron’ para ingresar a partir de las 6:00 a.m. al cementerio Jardines de Paz y poder visitar la última morada de sus seres queridos fallecidos. En el parque principal del barrio Mamatoco se ubicaron algunos vendedores de flores, así como también a lo largo de toda la vía de acceso al camposanto.

Durante toda la mañana se presentó una gran afluencia de visitantes que compraban arreglos florales, letreros elaborados en fomi y adornos para embellecer las tumbas. A las 9:30 de la mañana se realizó una misa campal en la cual participaron muchas personas, quienes recordaron con cariño, especialmente a esos seres queridos que el Covid-19 les arrebató la vida.

En algunas tumbas se observaron escenas de dolor, de resiliencia, mientras que en otras había personas haciendo el Rosario.

La conmemoración de ayer fue sublime porque prevaleció la resignación al aceptar los designios divinos. El aguacero que cayó en horas de la tarde no pudo apaciguar el deseo ferviente de los feligreses que acudieron a visitar a sus deudos.

En otros cementerios como San Miguel, Nuevo Jerusalén, en Bonda, Gaira y Taganga también se reportó una importante asistencia, incluso había personas que llevaban impermeables y paraguas para protegerse de la lluvia.

No cabe duda de que la tradicional conmemoración de los Fieles Difuntos se mantiene vigente en Santa Marta y que se convirtió en una redención económica a muchas familias que obtienen ingresos, a través de la venta de arreglos florales, mientras otros ganan por realizar la limpieza, poda y mantenimiento de las tumbas.

Los arreglos con flores naturales y también artificiales tuvieron una gran demanda durante el día de ayer generando una dinámica en las floristerías y vendedores. Las margaritas de distintos colores fueron las más apetecidas seguidas por las rosas rojas, claveles, pompones, heliconias, gingeres y tulipanes.

Todos los cementerios lucieron ayer como jardines gigantes rodeados de frondosos árboles en donde se escuchaba el trinar de los pájaros en una sinfonía de agradecimiento, de paz, sosiego y valoración por esos seres queridos que desde la eternidad nunca abandonan a sus familiares.

Varios sacerdotes también fueron benefactores ayer al oficiar misas solemnes en recordación de familiares fallecidos. En Jardines de Paz se realizaron dos eucaristías (a las 9:30 a.m. y otra a las 3:30 p.m.).

Es válido destacar la colaboración de los voluntarios del Cuerpo de Bomberos y de organismos de socorro que estuvieron brindando un acompañamiento a los visitantes que acudieron masivamente a los distintos cementerios de la ciudad.

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