La instalación de las alarmas comunitarias permitirá seguir avanzando en los mecanismos de persuasión y evitar la comisión de delitos especialmente en horas nocturnas.
Con el propósito de promover nuevos entornos seguros a todos los habitantes, comerciantes, empresarios y turistas, la Corporación Centro Histórico en conjunto con las autoridades de Policía, Ejército, Gaula Militar, Batallón de Alta Montaña y la Dimar avanzan en un proyecto para lograr la instalación de alarmas comunitarias.
La propuesta incluye además la contratación de un personal especializado que ejercerá una vigilancia cívica en las principales calles céntricas, de tal manera que se pueda garantizar una sana convivencia y disfrute en los establecimientos nocturnos.
“Nosotros seguimos trabajando por el Centro Histórico y nos parece importante lo que se viene para las calles 10, 11 y 12 que conocemos como zona de tolerancia ya que serán intervenidas para su recuperación y transformación”, indicó Diana Giraldo, en calidad de presidenta de la Corporación.
Fue categórica al afirmar que existe un interés por parte de los inversionistas que le están apostando al sector turístico, es así como en las calles 11 y 12 ya existen varios hoteles y otros negocios que continúan en la senda de la reactivación, pero aún persisten situaciones de inseguridad que deben ser evitadas.
Precisamente con la instalación de las alarmas comunitarias se busca seguir avanzando en los mecanismos de persuasión y evitar que los delincuentes hagan de las suyas especialmente en horas nocturnas. Dichas alarmas están proyectadas además en la zona del Camellón de la bahía, en las calles 19, 20 y 21 como también a lo largo de la carrera sexta entre las calles 10 a la 14.
CALLEJÓN DEL CAFÉ
De manera paralela a la instalación de las alarmas comunitarias que iniciará próximamente, la Corporación Centro Histórico plantea la recuperación de la carrera 3 entre las calles 12 y 13 en donde se proyecta ubicar mesas, sillas, parasoles y jardineras, con el propósito de generar nuevas dinámicas sociales aprovechando la cercanía a la sede del Comité de Cafeteros del Magdalena y a la Casa Italiana.
“Nuestra misión es posicionar al Centro Histórico como uno de los sitios turísticos más importantes de Santa Marta, aprovechando sus plazas, parques, espacios públicos, lugares de gastronomía, cultura e historia”, recalcó Giraldo Balaguera.
Según lo establecido en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), los establecimientos dedicados al lenocinio no podrán seguir funcionando en el Centro Histórico, por esa razón se espera que sus propietarios reubiquen sus negocios muy pronto, mientras tanto, la Alcaldía Distrital, a través de la Oficina de Promoción Social adelanta una caracterización con las trabajadoras sexuales a quienes se les brinda capacitación de tal manera que puedan ejercer otra labor.
Además de la zona de tolerancia en el Centro Histórico, sus habitantes y empresarios les preocupa el funcionamiento del centro transitorio de reclusión en donde permanecen personas sindicadas de la comisión de delitos de alto impacto.

