Indígenas quieren derribar estatua a Rodrigo de Bastidas

La propuesta de las autoridades indígenas empieza a generar controversia entre los historiadores, investigadores y cultores de Santa Marta. 

Los pueblos Arhuacos, Wiwa, Kogui y Ette Ennaka plantean la reubicación de los monumentos, bustos y estatuas que resaltan una visión colonial de la historia de Santa Marta, así quedó establecido en un acta celebrada entre el Departamento del Magdalena, el Distrito y las autoridades indígenas fechado el 9 de noviembre de 2021.

Ante dicha propuesta que fue socializada en una sesión ordinaria del Consejo Distrital de Patrimonio Cultural ya se pronunció la Academia de Historia del Magdalena que se muestra en desacuerdo ante semejante solicitud. “Causa curiosidad que las autoridades indígenas del Magdalena no se hubieran expresado hace dos años cuando en el mundo se manifestaron contra las estatuas de personajes asociados al periodo colonial, supuse que como el contexto de hábitat de esas comunidades siempre ha sido el territorio de la Sierra Nevada de Santa Marta y no la explanada donde se expandió la ciudad de Santa Marta no se sentían afectados”, expresó Álvaro Ospino Valiente, presidente de la Academia.

Asegura además que el tema de derribamiento de las estatuas de los conquistadores españoles trae consigo una discusión y muchas preguntas que permiten reflexionar sobre ese viejo debate a la historia. Se pregunta Ospino plantea tres interrogantes: ¿Es un atentado contra el arte y la memoria? ¿El espacio público es para el homenaje y la conmemoración? ¿Esa parte de la historia que representan afectan a las generaciones de hoy? Y la mejor respuesta dice que la encontró en una declaración del primer ministro Británico Boris Jhonson, frente a las intenciones de algunos manifestantes por atentar contra la estatua de Winston Churchill en Parliament Square en Londres.

“No podemos ahora intentar, editar o censurar nuestro pasado. No podemos pretender tener una historia diferente. Las estatuas en nuestras ciudades y pueblos fueron levantadas por generaciones anteriores. Tenían diferentes perspectivas, diferentes interpretaciones de lo correcto y lo incorrecto. Pero esas estatuas nos enseñan sobre nuestro pasado, con todas sus fallas. Derribarlos sería mentir sobre nuestra historia y empobrecer la educación de las generaciones venideras”, pronunció el primer ministro en su momento.

Para Ospino desconocer que la historia de la ciudad de Santa Marta comienza con Bastidas, es una terquedad difícil de borrar, tan difícil como querer cambiar su nombre, como querer derribar la Catedral porque el catolicismo fue el instrumento del sometimiento español. “…La historia hay que mirarla como un todo y no permitir su desmembramiento, desconociendo partes esenciales de los acontecimientos. Esa es nuestra realidad histórica y no debemos avergonzarnos de ella”, anota.

Y puntualiza recordando que el mayor legado heredado de los españoles es el idioma que está presente entre nosotros para comunicarnos. “Si queremos renunciar a nuestro componente español desde esa posición indigenista, debemos estar avergonzados y deberíamos desaparecerlo junto con las estatuas de los fundadores de las ciudades hispanoamericanas. Somos producto de ese sincretismo cultural a lo que difícilmente podemos renunciar, bajo la interpretación diacrónica de la historia todos nosotros los mestizos tendríamos que salir del país. Si nos hicieran la prueba de ADN a los colombianos, seguramente nos serviría para despegarnos de esos prejuicios”, indica Ospino.

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