Un informe desarrollado por la Veeduría Distrital, denominado “La Gobernanza del Aire y la Efectividad de las Políticas Públicas en el Distrito Capital” reveló los principales retos que tiene la capital del país para mejorar la calidad del aire.
El informe advierte que el material particulado (PM10 y PM2.5), continúa siendo el principal contaminante atmosférico en Bogotá. Este tipo de material lo componen partículas microscópicas suspendidas en el aire, clasificadas según su tamaño.
El PM10 se compone de hasta 10 micrómetros como polvo de construcción y demolición, tierra levantada por el viento o el tráfico, arena de vías sin pavimentar, entre otros; mientras que el PM2.5 se compone de hasta 2,5 micrómetros como humo de vehículos diésel y de gasolina, emisiones industriales, humo de cigarrillo, entre otros.
En ese sentido, las mayores afectaciones se registran principalmente en el suroccidente, occidente y sur de la ciudad, especialmente en las zonas monitoreadas por las estaciones Carvajal-Sevillana, Móvil Fontibón, Kennedy y Tunal.
Además, el informe indica que la contaminación atmosférica no se distribuye de manera homogénea en la ciudad, sino que se concentra en territorios con alta presencia de tráfico pesado, actividad industrial, vías sin pavimentar y condiciones de vulnerabilidad social.
Por estas razones localidades como Ciudad Bolívar, Kennedy y Bosa presentan mayores niveles de exposición a contaminantes y menores capacidades de respuesta frente a sus impactos.
Por otro lado, el informe también destaca la incorporación de acciones por parte de la administración distrital para reducir las afectaciones de este tipo de materiales contaminantes. Entre los principales hallazgos se encuentra la implementación del Programa 28, que tiene como propósito generar estrategias de promoción de la calidad del aire en puntos críticos de la ciudad, fortalecer el monitoreo y control ambiental, promover tecnologías limpias y contener el deterioro ambiental.
Otro de los avances identificados se encuentra en la transformación progresiva del sistema de transporte público hacia tecnologías limpias. Con corte al 30 de abril de 2025, el 37% de la flota del SITP y TransMilenio opera con tecnologías limpias o de bajas emisiones, de un total de 10.516 buses.
“La calidad del aire es una responsabilidad compartida. Este informe evidencia avances importantes en materia de monitoreo, movilidad sostenible y planificación ambiental, pero también identifica desafíos que requieren una acción coordinada entre entidades, sectores productivos y ciudadanía”, señaló la Veedora Distrital.
Como resultado del informe, la Veeduría Distrital formuló recomendaciones orientadas a fortalecer la gobernanza del aire en Bogotá. Entre las principales recomendaciones se encuentra el fortalecimiento de los protocolos de interoperabilidad de datos entre entidades distritales, la ampliación de los espacios de participación ciudadana con enfoque territorial, y la incorporación de tecnologías emergentes como inteligencia artificial, drones y monitoreo satelital para optimizar la gestión ambiental.
/Colprensa.

