martes, diciembre 6, 2022

Un estudio apunta que la motivación está afectada por el estrés oxidativo

Un estudio de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (Suiza) y el Instituto Nestlé de Ciencias de la Salud ha demostrado que los niveles de motivación están afectados por el estrés oxidativo, por lo que la nutrición puede ser una vía de ayuda.

En la vida, la motivación puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso, la fijación de objetivos y la falta de ellos, el bienestar y la infelicidad. Sin embargo, motivarse y mantenerse motivado es a menudo el paso más difícil, un problema que ha dado lugar a muchas investigaciones.

Una parte muy pequeña de esa investigación ha analizado la cuestión del metabolismo. «¿Afectan las diferencias en los metabolitos del cerebro a nuestra capacidad de motivación? Si es así, ¿podrían las intervenciones nutricionales que pueden afectar a los niveles de metabolitos ser un vehículo eficaz para mejorar el rendimiento motivado?», se preguntó la profesora Carmen Sandi, una de las líderes del estudio.

Los investigadores se centraron en una zona profunda del cerebro llamada «núcleo accumbens», que se sabe que desempeña un papel importante en la regulación de funciones como la recompensa, el refuerzo, la aversión y, no menos importante, la motivación.

La idea que subyace al estudio es que el propio cerebro, como todos los tejidos de nuestro cuerpo, está sometido a un estrés oxidativo constante, como consecuencia de su metabolismo.

Cuando las células ‘comen’ varias moléculas para obtener combustible, producen una serie de productos de desecho tóxicos en forma de moléculas altamente reactivas conocidas colectivamente como «especies oxidativas».

Por supuesto, las células disponen de una serie de mecanismos para eliminar las especies oxidativas y restablecer el equilibrio químico de la célula. Pero esa batalla es continua, a veces ese equilibrio se altera y esa alteración es lo que llamamos «estrés oxidativo».

El cerebro, por tanto, suele estar sometido a un estrés oxidativo excesivo por sus procesos neurometabólicos, y la cuestión para los investigadores era saber si los niveles de antioxidantes en el núcleo accumbens pueden afectar a la motivación. Para responder a esta pregunta, los científicos analizaron el antioxidante más importante del cerebro, una proteína llamada glutatión (GSH), y su relación con la motivación.

«Evaluamos las relaciones entre los metabolitos del núcleo accumbens, una región cerebral clave, y el rendimiento motivado. Luego pasamos a los animales para entender el mecanismo y sondear la causalidad entre el metabolito encontrado y el rendimiento, demostrando además que las intervenciones nutricionales modifican el comportamiento a través de esta vía», dice Sandi.

En primer lugar, utilizaron una técnica llamada espectroscopia de resonancia magnética de protones, que puede evaluar y cuantificar la bioquímica en una región específica del cerebro de forma no invasiva. Los investigadores aplicaron la técnica al núcleo accumbens de humanos y ratas para medir los niveles de GSH. A continuación, compararon esos niveles con el rendimiento de los sujetos humanos y animales en tareas estandarizadas relacionadas con el esfuerzo que miden la motivación.

Lo que descubrieron fue que los niveles más altos de GSH en el núcleo accumbens se correlacionaban con un rendimiento mejor y más constante en las tareas de motivación.

Pero la correlación no implica causalidad, por lo que el equipo pasó a realizar experimentos en vivo con ratas a las que se les administró microinyecciones de un bloqueador de GSH, regulando a la baja la síntesis y los niveles del antioxidante. Las ratas mostraron ahora menos motivación, como se vio en un menor rendimiento en pruebas basadas en el esfuerzo e incentivadas por la recompensa.

Por el contrario, cuando los investigadores administraron a las ratas una intervención nutricional con el precursor de GSH N-acetilcisteína, que aumentó los niveles de GSH en el núcleo accumbens, los animales obtuvieron mejores resultados.

El efecto estaba «potencialmente mediado por un cambio específico del tipo de célula en las entradas glutamatérgicas a las neuronas espinosas medias del núcleo accumbens», explican los autores.

«Nuestro estudio aporta nuevos conocimientos sobre la relación entre el metabolismo cerebral y el comportamiento y propone intervenciones nutricionales dirigidas a procesos oxidativos clave como intervenciones ideales para facilitar la resistencia al esfuerzo. Los resultados del estudio sugieren que la mejora de la función antioxidante acumulada puede ser un enfoque factible para impulsar la motivación», concluyen los autores.

La N-acetilcisteína, el suplemento nutricional de este estudio, también puede sintetizarse en el cuerpo a partir de su precursor, la cisteína. La cisteína está contenida en los «alimentos ricos en proteínas, como la carne, el pollo, el pescado o el marisco. Otras fuentes con menor contenido son los huevos, los alimentos integrales como panes y cereales, y algunas verduras como el brócoli, las cebollas y las legumbres.

Hay otras formas, además de la N-acetilcisteína, de aumentar los niveles de GSH en el cuerpo, pero se desconoce en gran medida cómo se relacionan con los niveles en el cerebro, y en particular en el núcleo accumbens. «Nuestro estudio representa una prueba de principio de que la N-acetilcisteína dietética puede aumentar los niveles de GSH en el cerebro y facilitar el comportamiento de esfuerzo», han remachado los investigadores.

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